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En el Vagón de Metro

Cora tenía 32 años, llevaba 9 de casada, tenía 3 hijos y una vida que ella consideraba gris, monótona, casi casi aburrida. Se casó demasiado joven y enseguida se convirtió en lo que era hoy, una mujer sin otra cosa que la fortuna de quienes no renegaría jamás: Sus Hijos. Ellos le daban el sentido a sus días y estaba dispuesta a lo que fuera para mantener unida a la familia, aunque eso implicara seguir al lado de Miguel. Era un esposo bueno, trabajador, comprometido con su hogar, pero carecía de algo elemental para Cora: Imaginación. Miguel se conformaba con poco, casi casi con nada y a todo nivel. Tenían una casita pequeña, pero agradable. Los dos trabajaban, así que no pasaban penurias, pero tampoco nadaban en billetes y Cora ya se había acostumbrado a los picnics en días de sol con la familia de su cuñada, a los partidos de fútbol de los Domingos con el volumen del televisor algo más alto de lo normal y a hacer el amor dos o tres veces por mes, cuando Miguel estaba de ánimo, o no llegaba cansado de su trabajo o no podía contener más su instinto. Esta era una de las cosas que más le reprochaba Cora en silencio, acá era donde por lo menos ella esperaba algo de imaginación de su parte, donde necesitaba imperiosamente ser satisfecha, pero escuchada, tomada en cuenta. No podía ser que a su edad algo tan vital como el sexo fuera a la vez tan mecánico. Cora se consideraba pasional al máximo, pero pocas veces había podido demostrárselo a su marido, cuando estaban de novios fue todo a las corridas, alejándose de cualquiera, en lugares poco cómodos, temiendo siempre ser descubiertos, caricias furtivas y escasas horas en hoteles, alojamiento, solo para saciar el deseo urgente y ahora, en el matrimonio era ocasional, convencional, poco ardiente y la verdad es que Cora estaba harta de sentirse una muñeca que solo podía abrir las piernas, jadear en señal de aceptación y ser receptora de Miguel y sus urgencias. Nunca sintió que estallara dentro de si la locura del orgasmo, como así tampoco pudo liberar sus fantasías y dominar aunque sea una vez la situación. Miguel no le daba espacio, no le daba tiempo, no podía ver más allá de su propia necesidad de poseer a su esposa cuando el tenía ánimo y Cora, cansada de hablar y pelear ese espacio que jamás le fué cedido, llegó a creer que él no se lo dio jamás sólo porque no le interesaba tener a su lado a una mujer de esas características. El estaba feliz con su hogar, con ver crecer a sus hijos y con sentir que el dinero alcanzaba hasta fin de mes. En estas y en tantas otras cosas pensaba Cora cada día cuando salía de su trabajo y se sentaba en el primer asiento del subterráneo, rumbo a su casa, a darles la merienda a sus hijos, bañarlos y sentarse a su lado para vigilar sus tareas escolares. Salía de su oficina a las tres de la tarde y tomaba el subterráneo que la dejaba a dos cuadras de su casa. Siempre se sentaba en el mismo lugar, primer asiento al lado de la puerta, lista para poder salir rápidamente cuando se acercara a su estación. A la hora en que ella tomaba el subterráneo viajaba casi sola en el vagón y eso le daba tiempo a pensar, a estar en silencio un rato, a sentir cada una de las cosas que soñaba día a día. Aquel Miércoles habían anunciado un paro general de colectivos en la ciudad con lo cual Cora se armó de paciencia, dejó pasar tres subtes porque venían a pleno y aunque el cuarto no cambiaba demasiado la situación, lo tomó igual, de lo contrario no llegaría a tiempo (bastante tarde se le habia hecho ya). Se olvidó de poder sentarse, su asiento estaba ocupado así como los demás, así que se quedó parada, tomada de uno de los caños verticales del vagón sosteniéndose sobre todo de la cantidad de gente que entraba y entraba en cada estación, gente que la empujaba para entrar y gente que la empujaba para salir. Su viaje normalmente demoraba 20 minutos, pero ese día se le hacía eterno, así que trató de poner la mente en blanco y recordar canciones que le agradaban, para tararearlas mentalmente. En eso estaba cuando sintió una leve presión en su espalda y dándose vuelta lentamente, se encontró con un señor que parecía soldado, a su espalda, respirándole en la nuca. Qué podía hacer? Nada!!! Eso era lo peor!! No podía moverse de allí ni tampoco pretender que él lo hiciera, no había resquicio del subte vacío, estaba lleno por completo así que trató, en la medida de lo posible, de pegar su pelvis a la puerta del subte, aferrándose más y más al caño, para poder despegar su espalda del pecho de aquel varón. Lo hizo una vez y él seguía allí, lo hizo dos y él seguía allí, como soldado a su espalda, respirando cada vez más fuerte, sin alejarse ni medio centímetro. Cada paso que daba Cora para alejarse, lo daba él para acercarse y en contados segundos ella comprendió que ya no se trataba de una cuestión de espacio, ese hombre estaba decidido a seguir allí, unido a su cuerpo. Cora siguió tarareando mentalmente sus canciones, tratando de alejar sus pensamientos de ese señor desconocido que la estaba poniendo muy nerviosa, pero no por miedo... Esa cercanía la estaba excitando, estaba sintiendo calor y un hormigueo la estaba recorriendo completa. Por un instante quería que ese hombre se alejara para que él no se diera cuenta de su excitación creciente. El aliento de ese hombre le llegaba directo a su cuello y muy despacio comenzó a sentir el leve roce de su pelvis contra sus caderas, refregándose sensualmente contra ella, dejándola sentir su excitación. Cora sentía que se mareaba levemente, pero ahora ya no se alejaba de él sino que, por el contrario, había pegado sus nalgas a las caderas que la empujaban desde atrás y casi imperceptiblemente, las movía al ritmo del otro. El vaivén del subterráneo disimulaba algo de esa danza en la que los dos habían caído. Cora tenía los ojos entrecerrados, las manos blancas por la fuerza que hacía para aferrarse más y más a ese caño y la respiración agitada por la situación y por la calentura que le subía desde las entrañas. Ese hombre no dejaba de moverse contra ella, no dejaba de soplarle en el cuello, de respirarle acompasadamente, de enloquecerla. Ahora Cora no quería bajarse y vio con desesperación que faltaban solo dos paradas para que llegara la suya así que presionó más y más contra él hasta que sintió una de las manos de aquel hombre que trepaba por su pierna derecha hasta la cintura y volvía a bajar. Mientras se entretenía con eso, su voz le preguntaba ronca si le agradaba, si le gustaba toda esa situación. Sin que pudiera dominarse, Cora asintió con su cabeza y la mano siguió su ruta, subiendo y bajando, arrastrando la tela de la falda gris, moldeando la pierna. Estaban tan apretados que nadie podía ver la escena y el sujeto, sabiendo esto, dejó que su mano se deslizara hacia adelante, de derecha a izquierda, acariciando el vientre duro e inexplorado desde hacía tiempo de Cora, presionando a la altura de la vagina, endureciendo un dedo para marcar territorio a esa altura, abriendo la palma de la mano para tomarla por completo. La vista de Cora estaba nublada, sus oídos estaban como tapados, sentía como si estuviera en lo alto de una montaña y la altura la apunara; La boca se le había secado y sentía perlas de sudor poblando su frente, pero no quería bajarse y las puertas del subte estaban abriéndose en su estación. Un poco por conciencia y otro poco por presión de los demás pasajeros, en contados instantes se vio sobre el andén, alejándose de aquel extraño que la había calentado en instantes, despidiéndolo con los ojos mientras veía que la oscuridad del túnel se tragaba al vagón y a él. Caminó las pocas cuadras que la separaban de su casa totalmente ida, confundida, tratando de respirar hondo para que no se le notara la excitación y pensando que el aire frío le bajaría el rubor de las mejillas. Llegó a su casa y se encontró con sus hijos, les preparó la merienda y los dejó un rato solos, tomando su leche para correr presurosa al baño. No solía masturbarse cuando sus hijos estaban allí, pero el nivel de calentura que aquel hombre le había dejado requería una rápida solución y no era precisamente esperando a Miguel como esa urgencia se arreglaría. Se metió en el baño, abrió el grifo de la bañera, la llenó de agua tibia, se desnudó y se metió de lleno en ella. Dejó que el agua y la espuma cubrieran su cuerpo por completo y una vez allí, bajó sus manos hasta su entrepierna. Se encontró con un mar de deseo, con una excitación increible, nunca había creído que diez minutos de caricias tan intensos podían ponerla en ese estado. Dejó que sus manos vagaran por los mismos lugares donde segundos antes la había tocado aquel desconocido, reconoció la zona porque aun conservaba caliente la piel y llegó a su vagina. Al abrir sus labios se sorprendió de la dureza de su clítoris y entendió que ese iba a ser un momento de placer intenso, intensísimo, que estaba lista para cualquier cosa y ese momento, una vez más, debería proporcionárselo ella sola. Sus manos acariciaron alternadamente sus pechos, sus pezones que estaban más erectos aun por el agua tibia, sus piernas musculosas y aun durísimas (tenía un muy buen físico a pesar de los tres partos que había tenido) estaban semi abiertas, para dar lugar a sus dedos que no tardaron en quedarse exclusivamente en su vagina. Dejó que la espuma se mezclara con sus flujos, los dedos no dejaban de acariciar los labios, de pellizcarlos levemente, de estirarlos para estimularlos y de tomar su clítoris entre dos dedos, masajearlo y acariciar con una pequeña y suave esponja su extremo, delicadamente, en círculos. No dejaba de pensar en ese hombre, en la presión de su entrepierna con sus caderas, de su respiración y esa imagen la calentaba más y más, la hacía gemir y arquear su cuerpo, permitiendo que sus dedos la penetraran a fondo, como si de los de él se trataran. En ningún momento pensó en Miguel, ese desconocido ocupaba cada centímetro de su mente. Entró y salió de si misma varias veces hasta que no pudo contener el orgasmo tan deseado que la recorrió completa, la dejó sin aliento, exhausta, cansada, pero aliviada. Permaneció unos instantes más en la bañera, se enjuagó completa, salió envuelta en una toalla, se colocó una bata de algodón y se sentó al rato con sus hijos para realizar las tareas del colegio. Aun así, la escena del subterráneo seguía en su mente y eso hacía que se excitara al recordarla miles de veces, pero sabía que era en vano: Miguel no acusaría recibo de nada. Antes de dormirse aquella noche pensó en que deseaba que el día siguiente llegara lo más rápido posible, que su horario laboral volara y pudiera llegar al subte enseguida, anhelaba encontrárselo nuevamente. La jornada laboral se le hizo eterna, los minutos no pasaban más y eso la ponía de cierto mal humor. Llegada la hora de la salida, retocó el poco maquillaje que llevaba y se encaminó rápidamente a la estación de subte. Esta vez no había huelga de colectivos por ende supuso que viajaría más aliviada, sentada en su lugar de siempre. Igualmente dejó pasar dos subtes antes de tomar el tercero, confiando en que allí estaría él. Subió y se sentó en su lugar habitual, pero no lo vio. Una, dos, tres estaciones, ella seguía sin verlo y la decepción aumentaba. El viaje llegó a su fin sin que Cora se encontrara con aquel hombre y el resto del día le resultó fatal, sus chicos estaban intolerables y Miguel molesto, indiferente o al menos su desencuentro de aquella tarde hizo que viera las cosas de esa forma. Rutina y más rutina para otro día en su vida, levantarse, dejar la casa en orden antes de salir a trabajar, lidiar con los clientes y su jefe, ansiar la hora de salida y tratar de llegar lo más rápido posible a su casa solo para poder quedarse a solas con ella misma cuando todos se hayan acostado y poder disfrutar de un baño placentero, donde hallaba el goce que nadie más que ella misma se proporcionaba. Estaba tarareando sus canciones habituales en el subte cuando sintió esa respiración que la había puesto tan nerviosa dos días atrás. Esta vez provenía del asiento trasero al suyo... Giró solo un poco su cabeza y lo vio. Estaba sentado atrás de ella, inclinado hacia adelante, acercando su boca a su cuello. Esta vez pudo ver sus ojos oscuros, rasgados, su boca que le pareció enorme, su piel morena, su cabello negro y el conjunto la excitó más aún. Tenía un cierto aire animal, salvaje y eso la fascinaba. Volvió a mirar hacia el frente y dejó que el continuara con su acoso, con su particular forma de excitarla. Esta vez las manos se deslizaron por el costado del asiento y dejo oir su voz... "Te gusta, cierto? Querés más?." Y se encontró asientiendo con su cabeza, dándose cuenta de que se le había comenzado a secar la boca y humedecer la entrepierna. Las caricias eran intensas, seguía recibiendo su aliento en la nuca, en el cuello, en sus orejas y no podía contener su propia respiración cada vez más agitada. Bajemos en la próxima, escuchó que le decía. Como si estuviera en trance asintió y la próxima estación la sorprendió abajo, con él atrás, guiándola con una mano sobre su espalda al rincón más oscuro. Bajó una escalera herrumbrosa donde no había más que papeles esparcidos por doquier y alejada de la multitud. Recien allí pudo verlo de frente. Era alto, fuerte, musculoso. Sus ojos negros la envolvían y ella se sentía derretir. Era una locura, pero no deseaba detenerse, ni siquiera saber que estaba en un lugar público la amilanaba, su cuerpo la urgía y se entregó a lo que viniera. Cora quedó contra una pared que olía a humedad y en lugar de asquearla, la excitaba más. Las manos de aquel hombre la manosearon entera, la recorrieron con fuerza, la apretaron en cada rincón, la hurgaron sin cesar. Aquella boca enorme la sorbía sin control, su cuello, sus hombros, sus pechos y las manos que subían y bajaban, violaban esa intimidad que Miguel jamás quiso conocer y ella siempre soñó con mostrar... Era todo instinto y le encantaba. -Te calienta esto, cierto? Decime que si.- -Si, no pares - llegó a decir en forma entrecortada.- -Me gustas, me gustas mucho.- -No dejes de hablarme, decime más.- Cora estaba dejando salir a la que siempre supo que existía en ella, a la que le encantaba el sexo pasional, el sexo salvaje, el sexo fuerte. Imaginó que aquel hombre la estaba violando y eso la calentaba, la alentaba a seguir y a excitar más a aquel desconocido. Sus manos empezaron a recorrer ese físico duro y generoso que la aplastaba contra la pared. Arañaron la espalda cubierta por esa camisa de fajina, aspiró el aroma sudoroso que emanaba de él, apretaba las caderas de aquel hombre contra su pelvis y sentía su pene endurecido refregarse contra ella y la respiración masculina que pasaba de la excitación a la urgencia, de la voz ronca al deseo profundo. En menos de dos segundos sintió como saltaban los botones de su blusa y el aire invadía sus pechos expuestos ante los ojos y la boca masculina, su falda se había subido con las manos del hombre que tenía frente a si y la piel se le estaba calentando con el roce de la yema de los dedos y las pupilas negras que no la abandonaban. -Te quiero coger acá y ahora.- -Cógeme, lo deseo, lo necesito.- Semi desnuda ella, vestido aun él, la ubicó de espaldas a su pecho, la sujetó por atrás y dejó vagar sus manos por sus pechos, los encerró entre sus manos, los pellizcó mientras Cora subía y bajaba refregándose contra él como una gata en celo, calentándose con el roce de ese pene cada vez más erecto. Cora sentía como sus hombros eran mordidos y lamidos por una lengua cálida y húmeda y mientras esa sensación la inundaba, tomó las manos de él para que abandonara sus pechos y llegara hasta su vagina, hizo que él la acariciara por sobre su ropa interior y él consiguió correr un poco la tela para poder meter un dedo y tocar la carne. -Estas muy caliente, preciosa, dijo en sus oídos.- -Si, muy, muy caliente, ayúdame!!!.- -Qué queres que te haga?. - preguntó mientras seguía rozando la carne tierna y húmeda.- -Méteme un dedo.- No se hizo esperar el pedido, un dedo dejó el borde de la ropa interior y con destreza abrió los labios y se metió entre la carne, buscando, como una culebra, arrastrándose entre tanto flujo, dibujando círculos entre el poco vello que Cora llevaba y el centro. Ante cada centímetro que ese dedo acariciaba, Cora sentía que perdía más y más el aliento, que estaba enloqueciendo, que no podía dejar de pedirle cosas. "Más despacio, más lento, más profundo". Y el dedo se multiplicó y fueron dos, que aprisionaron el clítoris, que lo estiraron y que trataron de penetrarla sin conseguirlo, la posición no era la ideal para ese estímulo, debía moverse. Se dio vuelta y cuando nuevamente lo tuvo frente a si, lo arrastró hacia el piso. Se acomodó en la escalera, tres escalones más arriba que él, subió más su falda y quedó con las piernas abiertas frente al moreno. -Ahora si, chúpame!!!.- La gloria le supo a poco cuando esa boca se enterró en su vagina, atrás quedó la ropa interior, sus pechos ya estaban desnudos por completo, sus propias manos se encargaban de ellos, de sus pezones, de apretarlos y juntarlos para poder llegar con su boca a lamerlos mientras ese salvaje se encargaba de su concha. -Chúpame, chúpame... Más... Más!!!.- La lengua de él no la dejaba en paz, la recorrió entera, la lamió sin cesar, sentía como cada rincón de sus labios vaginales eran llenados de saliva, como la punta de esa lengua recorría los bordes de su agujero delantero y calmaba los temblores, como los dedos masculinos ahora si estaban en la posición adecuada para penetrarla. Primero uno, entró y salió con total facilidad porque estaba tan mojada que no era necesario más lubricación que esa. Después dos, primero de costado y una vez adentro, de frente, entrando y saliendo, haciéndole sentir su fuerza ante cada entrada y salida. Más tarde tres y ya los gemidos no dejaban de salir de su boca, subían desde su garganta y estallaban en el aire. -Estas muy mojada!!! Me encanta tu olor!!!.- -Dame más lengua!!!!!!!!!!!.- Y las dos cosas, sus dedos y su lengua, se encargaban del calor de Cora. Su lengua no cesaba de enloquecer el clítoris y sus dedos la cogían como nunca nadie hizo y ella siempre esperó. Ni siquiera el borde de los escalones podían incomodarla, nada hacía que su atención se desviara del placer que esa boca le estaba dando y del que estaba segura, seguiría obteniendo. Cada vez que esos dedos salían de su concha arrastraban flujo que él mismo saboreaba, que colocaba dentro de la boca de Cora para que ella lamiera, dedos que también cogían su paladar, acariciaba su lengua y recorrían sus labios, mojándola y dejándole su propio sabor. Después de enloquecerla, pero sin permitirle el orgasmo, se paró frente a ella, la sentó en los escalones con las piernas abiertas y le colocó la boca sobre sus pantalones. Cora dejó que sus mejillas acariciaran la entrepierna de él y se sorprendió mordiéndolo despacito entre el cierre y la tela de los pantalones. Cuando la urgencia de él no pudo más, sus manos dejaron al descubierto ese pene que la maravilló en cuanto lo vio. Era moreno como él, lucía terso, suave y brillante y esa tersura y esa suavidad se confirmaron cuando lo tomó entre sus manos. Su cabeza quedé algo agachada y mientras ella comenzaba a besar su pene, las manos de él se escurrieron para poder acariciarle los pechos en forma sincronizada con la boca de ella. -Te gusta mi pene, verdad?.- -Me encanta!!!.- -Demuéstramelo!!.- Era hora de que Cora soltara toda su pasión, así que se encargó de ese pene como siempre soñó hacer. Sus labios acariciaron la punta, dejó que la tibieza de esa punta se transmitiera a toda su boca, lamió su extensión, notó que cada vez crecía más y le encantó. La metió completa en su boca mientras sentía como las manos de él acariciaba sus pechos y la alentaban a seguir. -Chúpamela, me gusta, me gusta!!.- Cora queria engullirla, la sensación de poder que le daba ese pene entero dentro de su boca era maravillosa. La metía y la sacaba una y otra vez, acariciaba con ella sus mejillas, la sacudía frente a sus ojos, sentía que era su dueña y los gemidos del desconocido la calentaban. El sonido de sus labios sorbiéndola la mareaban, el olor que subía de su propio sexo era embriagador y eso hacía que aumentara la velocidad de succión, que dejara vagar su lengua por sus testículos. Tomaba alternadamente uno a uno y los escondía entre sus labios, dejaba que se arrastraran por esa piel que allí era más suave, más delicada y los soltaba despacio, mientras sus dedos seguían acariciando la piel del pene que había adquirido dimensiones soñadas. - Siiiiii, así!!! Hummmmm, me encanta, no pares!!!.- Dejó que ese pene también cogiera su boca, que la llenara, que la alimentara con la leche que salió de una sola vez y lamió la espesura de su esperma, que tomó por asalto su paladar y sus mejillas. Era el sabor que su boca anhelaba y un desconocido se lo estaba regalando, Miguel hacía años que no le permitía esa experiencia y ahora la estaba disfrutando como loca... Cora se sentía la más puta de las mujeres, pero ese pensamiento solo la calentaba más y más. Cuando él había terminado su primer orgasmo, Cora separé su boca de él y levantando la mirada entendió que ahora si le tocaría a ella gozar con ese pene dentro de su cuerpo. Aquel hombre, del que sabía su sabor, pero no su nombre, la recostó en el escalón y abriéndola completamente, separándole las piernas al máximo, acercó su pene a la entrada de su concha y enloqueció su agujero con su punta, dejó que lo recorriera en círculos, acarició el clítoris de Cora una y otra vez y cuando ella estaba casi inconciente de placer, dejó que las manos femeninas tomaran el pene y de un solo empujón lo enterrara en su interior. Cada empujón de él era un nuevo movimiento que clavaba el borde del escalón en la espalda de Cora, pero nada importaba, excepto la sensación de plenitud que la invadía con ese miembro dentro. -Cógeme, no dejes de hacerlo!!! - suplicaba entre gemidos.- -Movete así, así!!! Abrite para mí!!!.- Y Cora elevaba las piernas, las abría hasta que las dos quedaran casi en la misma línea a la altura de su vientre, formando una sola recta y facilitándole a él la penetración. Dejaba que las manos del hombre marcaran la abertura, que las subiera a sus hombros para que su pene entrara más y más. Ambas caderas chocaban ante cada empujón, los olores se mezclaban y los gemidos escapaban de sus bocas, llenando el aire, retumbando en esa especie de cueva en la que estaban escondidos, calmando su deseo. -Me encanta sentirte adentro, tan grande!!!.- -Sos tan estrecha!!!.- Y los músculos de la vagina de Cora se contraían para que el placer fuera más intenso y el pene de ese hombre respondía sujetándose más dentro de ella, mientras la cara de goce de él se hacía más intensa. -Siiiiii, eso... Así... Hummmmmmmmmmmm... Es la locura!! movete!.- La voz de él la alentaba, la calentaba, la excitaba y Cora no quería parar, le dolía todo el cuerpo, pero quería más y más. Cuando sacó su pene y ella aun seguía dispuesta al goce, creyó que se hundía en un agujero, pero él solo se limitó a quitarlo de su concha para poder tomarlo con una mano y con su punta, rozarle en círculos el agujerito trasero de Cora, cortándole la respiración por el goce y la sorpresa. Cómo había adivinado sus fantasías? Cómo sabía él que ella anhelaba ser penetrada por atrás? Cómo respondería a su deseo?. Bordeó la zona rozándola, mojando su pene con su flujo y arrastrándolo hacia su ano, dejando que la punta de su pene le marcara la ruta de un deseo añejo y dejando una estela de fuego allí. Cora sentía como se dilataba cada poro de su cuerpo deseando cobijar cada centímetro de carne del otro, quería que ese salvaje la cogiera todo el día, en cada orificio que ella tuviera, quería estallar por completo. El volvió a su concha, volvió a penetrarla y así, con su miembro dentro de ella, la elevó, la pegó a su torso, los pechos de ella aplastados contra el propio, las manos de ella cerradas sobre su cuello, las piernas de ella atrapando su cintura y así pegados caminaron unos pasos hasta que él la depositó en el suelo más frío y más húmedo de aquel escondite. -Decime que es lo que más deseas, ahora!!!!!.- -Por atrás, dámelo por atrás!!!.- -Siiiiiiiiiiii, ya, ya!!!.- Y sin más, le dio vuelta y la colocó en cuatro y deslizó otra vez el pene por el borde, ahora bien ubicada, ahora en posición ideal. Acarició sus glúteos desde atrás y se fascinó con la dureza del cuerpo femenino, cegado por la idea de poseerlo como sea, el tiempo que fuera hasta que aquella hembra quedara más que satisfecha. Una de sus manos recogió cuanto flujo pudo de la hermosa vagina de aquella mujer que solo se balanceaba de atrás hacia adelante, esperando el momento de ser penetrada y con ese mismo flujo mojó uno de sus dedos, lubricó el agujero del culo de ella y lo introdujo lentamente. Cora dio un respingo de sorpresa, no estaba acostumbrada a sentir nada allí, pero ordenó a su cerebro obtener placer, calmarse y disfrutar de aquello. El dedo firme del hombre la penetró, se movió dentro de ella unos instantes y luego se quedó quieto, dándole tiempo al cuerpo de la mujer a sentirlo, a adaptarse para que sus músculos se acostumbraran. Lo sacó más mojado de lo que lo metió y al ver como las nalgas de la mujer se elevaron más, comprendió que ella estaba lista para ese paso glorioso. Acercó su pene al culo de ella, apoyó su punta allí, bordeó la zona, bajó su punta a su vagina, la humedeció y ante la suplica de Cora, lo metió en dos tiempos dentro de su ano. Cuando Cora lo sintió por completo allí dentro, lanzó un grito sordo de dolor que duró solo instantes porque enseguida se transformó en sonidos guturales de placer, sus caderas se movían hacia adelante y hacia atrás, con la sola ides de soldarse a la pelvis de ese hombre, queriendo retener ese pene dentro de ella, permitiéndole a él tomarle las caderas con una de sus manos para marcarle el ritmo, porque ella estaba desenfrenada. - Quiero más, dame más adentro!!!!.- - Esta entero!!! Te gusta, eh????.- - Siiiiiiii, siiiiiiiiiii, más fuerte, más adentro!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!.- No podía parar de hablarle, quería su voz en los oídos.- - Háblame, háblame, no dejes de hacerlo!!!.- Aquel hombre se reclinó sobre la espalda de Cora, acercó su boca a los oídos femeninos y mientras que sus manos le tomaban los pechos por abajo, su voz ronca la estimulaba.- - Te gusta sentir mi pija adentro, verdad?.- -Hummmmmmm, siii!!!.- -Me gusta como coges, nena!!.- Esas manos le sobaban los pechos, le pellizcaban los pezones y Cora se excitaba hasta el delirio con el peso de ese cuerpo sobre sus espaldas y con ese pene que no dejaba de entrar y salir de su culo, friccionando su piel, haciéndola sentir caliente como cuando veía a los perros de su barrio, liberando su instinto animal. - Sentis que duro estoy? Cómo me muevo??.- - Hummmmm, si!!.- Y mientras él le hablaba, ella daba vuelta su cabeza levemente para buscar esa boca que la excitaba y poder besarla, dejar que ambas lenguas pelearan libres. Cora hubiera deseado poder acariciar su clítoris, sentía que lo tenía hinchado y húmedo y que necesitaba un dedo que lo calmara. - Tócame, tócame la concha!!!.- Le pidió sin disimulo. El abandono la presión sobre la espalda de Cora, colocó una mano sobre sus glúteos y con la otra se dedicó a sobarle el clítoris, a estirárselo, a meterle el dedo por adelante, a complacer cada pedido de aquella hembra que lo estaba haciendo gozar cada instante que pasaba. - Más, más, másssssssss!!.- Era el único pedido de Cora. - Me tenés entero adentro!!! Seguí, movete!!!.- Cora no sabe cuanto estuvo así, en cuatro patas, moviendo sus caderas hacia adelante y hacia atrás, había perdido toda noción del tiempo, solo reconocía cada sensación de placer que ese desconocido le estaba dando, solo quería reconocer la llegada del orgasmo que sabía iba a tener de un momento a otro. Cuando ninguno de los dos tenía más aire para continuar, cuando ninguno de los dos podía aguantar , Cora le pidió que volviera con su pene adelante, que quería acabar con el dentro de su concha. Así, sin resguardo, sin nada debajo del cuerpo de ella, la recostó sobre su espalda y volvió a cogerla por adelante, dándole lo que pedía, dejando derramar su leche dentro de esa vagina que sabía como retenerlo y hacerlo gozar encerrándolo entre sus paredes. Cora arqueó su cuerpo cuando sintió el estallido del varón, cuando sintió que la leche se derramaba dentro de ella, ese fue el instante mágico en el que se permitió explotar y alcanzar tal vez, su primer orgasmo como había soñado en años. Quedó tendida en el piso, saboreando cada sensación de su piel, cada dedo masculino que había resbalado por ella instantes antes y solo alcanzó a escuchar que la misma voz que venía torturándola de deseo desde hacía dos días, le avisaba que se verían en el mismo subterráneo al día siguiente.

la sorpresa

Esto ocurrió un día en mi casa cuando tenía 17 años, yo estaba en mi computadora a las 6 pm de un Viernes, jugando un simulador de vuelo. Cuando oí el timbre de mi casa, puse pausa al juego y me acerqué a la puerta y la abrí, cual fué misorpresa, era mi vecina Gabriela. Ella era de piel amarilla, cabello güero, ojos azules, su cuerpo estaba bien formado,casi perfecta, bueno: Era perfecta. Al preguntarle que deseaba, me dijo que tenía un problema en su computadora, no era de extrañarse que ella me pidiera ayuda, porque yo sabía mucho y yo les había ayudado a sus papás en otras ocasiones. Le dije que si y que me esperara, que iba a apagar mi computadora. Por suerte no había nadie en mi casa y puede salir rápido sin pedir permiso. Llegamos a su casa, que estaba a 4 casas de la mía, y entramos. Tuve suerte de que no estuvieran sus papás. Me llevó a su cuarto, entonces empezó por encenderla, mientras tanto le pregunté que donde estaban sus papas, ella me dijo "Fueron a una fiesta". Yo me sentí aliviado, porque sabía que sus padres llegarían tarde y les sorprendería ver a un hombre solo con su hija. Una vez cargada la computadora, empezó a buscar el problema y sin querer activó un archivo, al ponerse en la pantalla se mostró una foto erótica, un hombre penetrando por detrás a una mujer, ella con cara de sorpresa me dijo "Son de mi hermano!!! ¿Te gusta?" yo, pensado que contestarle, lo lógico fue decirle "Si", ella me volvió a preguntar "¿Qué es lo que te gusta de ella?", yo nervioso le contesté que su vagina y sus senos. Ví su cara de tranquilidad, ella me dijo "¿Te gusto?, yo estaba nervioso y le dije "Me gustas mucho". De pronto, ella apagó la computadora, ella vestía una falda corta y una blusa, entonces se empezó a quitar la blusa, mi pene se estaba excitando, yo siguiendo mis instintos me empecé a quitar la camisa, de allí el pantalón, al ver ella lo que estaba haciendo, también se quitó la falda. Nos quedamos en ropa interior, ella se quitó sus "Brasier de entrenamiento", y pude ver sus pequeños senos, sus pezones estaban muy rojos. Ella observó que no le quitaba la mirada de sus hermosos senos y me dijo "Tócalos", yo torpemente la agarré de la cintura y la senté en la cama, me acosté sobre ella y empecé a tocar sus senos, jugué con su pezón y se lo empecé a chupar, se los lamía como un bebé. Ella hizo un gemido que me excitó, de pronto se levantó y me dijo "Quiero ver tu pene", yo un poco nervioso por la situación tan excitante, me bajé el calzón, entonces ella me acostó en la alfombra del piso y empezó a tocar mi pene, me dijo "Lo tienes grande, está muy rojo y caliente" y comenzó a besarlo y a chuparlo, lo lamía como si fuera una paleta, sentía que iba a explotar por la excitación. Ella me levantó y me dijo "Hazme lo mismo", se acostó sobre el suelo y abrió las piernas, puede ver su vagina, vi como estaba húmeda y casi no tenía vello, entonces, recordando películas que había visto en casa de mis amigos, agarré mis manos y le abrí los labios vaginales, acerqué mi cara e introduje mi lengua en su vagina, hasta llegar a su clítoris. Ella empezó a gritar de placer, yo seguía lamiendo su vagina, sobaba mi cara, y dirigí mis dedos hacia su vagina para masturbarla, empezó a gemir con más fuerza, creo que me pasé 10 minutos masturbándola, cuando me dijo con una vos suave, "Ahora penétrame", yo me acomodé y agarré me pene y lo dirigí hacia su vagina, entonces movió sus 2 manos y agarró mi pene y dijo "Yo quiero introducirlo" y comenzó a metérselo mientras gemía, entonces empecé a meterlo y sacarlo. Primero iba con un ritmo lento, pero después aumentaba de velocidad, yo empecé a gemir también, era algo que nunca había sentido en mi vida, ella gritó con más fuerza, quizá estuvimos como 10 minutos. Me retiré de ella porque ya me había cansado de tanto agotamiento, ya tenía mucha rapidez y como gritaba mucho pensé que que el perro empezaría a ladrar y los vecinos pensaran que algo estaba pasando en la casa. Entonces me dijo "Por qué te paras???", entonces le dije "Quiero que me masturbes con tus hermosos senos", ella me dijo que no sabía como se hacía, entonces le dije que yo le enseñaría. Me acosté en el suelo y le dije que tomara sus senos y que los dirigiera a mi pene, lo agarrara y que empezara a moverlos hacia arriba y abajo, ella empezó con un ritmo lento y empezó aunmentarlo, de pronto, eyaculé en su cara, a ella no le importó y me dijo "Ahora penétrame por el ano", pero le dije que primero se lo chuparía para que entrara más fácil, se lo empecé a chupar hasta que con un movimiento rápido la penetré, los dos gemimos al mismo tiempo. Toda esta aventura duró como 1 hora, hasta que oímos un ruido, estaban abriendo la puerta de la casa, entonces me dijo que me escondiera en el baño y me aventó mi ropa, ella se metió conmigo y encendió la regadera, al llegar sus papás al cuarto de ella, oyeron el ruido del agua y pensaron que su hija se estaba bañando y salieron del cuarto. Yo me empecé a reír y en la regadera empezamos de nuevo el acto sexual, pero esta vez fué más corto, porque me acordé que tenía que buscar a mi hermana a una casa de una amiga. Terminamos con un gran beso, me vestí y salí de la casa tranquilamente sin que me vieran sus papás. Al otro día la llamé, era Sábado, y le pregunté que si iba a su casa, ella me dijo que estaba bien y de nuevo comenzó la historia. Los 2 lo hacemos los viernes y sábados en su casa, a la misma hora. Y nunca quiero que termine.

Como Perdí la Virginidad (Primera Vez)

Estábamos festejando la inauguración de la casa de campo de unos amigos de la familia quienes habían juntado el dinero de algunos años de trabajo para comprar varios terrenos como a 30kms. de Cuernavaca, una ciudad como a 80kms de la capital de México conocida por su clima siempre bueno y por muchos turistas, y ahí hicieron una casa de campo (rancho) muy grande, con establos para la cría de caballos de fina raza y luego vender, la casa contaba con una bonita alberca rodeada de bellos jardines y aislada a 300 metros una cancha de tenis, también rodeada por varios arbustos. Unos días antes de la fiesta, muy temprano, en una camioneta de pasajeros de ellos y en otra de mi papá, nos fuimos las familias completas a su rancho, casi todos nos fuimos a la alberca después de ver las caballerizas y reconocer el lugar, ahí platicamos, nadamos y convivimos, después casi todos nos fuimos a montar a caballo, pero mi mamá que les tiene miedo y el esposo de su amiga decidieron ir a jugar tenis, un par de horas después se acercaba la hora de la comida y como ya habíamos regresado de montar, la amiga de mi mama me pidió que fuera a buscar a mi mamá y a su esposo, me levanté de junto a la alberca y dirigí mis pasos a la cancha de tenis para ver si querían venir a comer, caminé rápidamente para encontrar la cancha vacía, caminé de vuelta hacia la casa y escondida atrás de unos arbustos estaba mi mamá a punto de ser poseída por Jorge, que así se llama el esposo de su amiga. Jorge estaba encima de mi mamá en la posición del misionero, ella recostada sobre el pasto, tenía las piernas bien abiertas. Me escondí y observé como la penetró y la hizo gozar un buen rato, como cambiaron de posiciones en varias ocasiones hasta que mi mamá se vino y no una sino muchas veces, hasta que el también terminó, siguieron recostados acariciándose y besándose. Ya no podía ver más, acababa de presenciar como mi mamá se entregaba a otro hombre que no era mi papá y aunque yo estaba enojada, tenía celos de ella, la entrega total de ambos enervó mis sentidos, como acababa de cumplir 16 años y siendo virgen, no sabía a quien acudir para que apagara las llamaradas de deseo que estaban consumiendo mi cuerpo, casi corriendo alcancé la puerta de la casa, entré para tratar de encerrarme en una recámara y masturbarme, pero para mi desgracia en la casa ya estaban todos esperando para la comida, no me quedó otro remedio que quedarme con las ganas y sentarme junto a ellos para platicar, más tarde aparecieron Jorge y mi mamá y ya todos reunidos nos sentamos a comer. A la mañana siguiente estábamos en la alberca, y ahí la amiga de mi mamá le preguntó a ella: - ¿Qué tal te fue ayer jugando al tenis con Jorge?. - Fantástico, nunca había disfrutado tanto de un partido - contestó mi mamá después de tragar saliva. La amiga de mi mamá tuvo que levantarse para regañar a su hijo por una travesura que había hecho, así que aproveché para seguir con el interrogatorio. - ¿Entonces Jorge si te trató bien mamá?. - le pregunté yo. Mi mamá intrigada por la manera en que le hice la pregunta volvió la mirada hacia mí, mientras respondía: - Si, hija, jugamos tenis hasta quedar rendidos. - Y, ¿Solo jugaron tenis?. - No sé que me quieres decir con esa pregunta Mónica, sí, solo jugamos tenis. - contestó mi mamá bastante intrigada por mi pregunta. Aprovechando el momento sabiendo que estabamos solas y no podíamos ser escuchadas por nadie le dije: - Mira mami, yo sé lo que pasó entre ustedes ayer, después de haberlos visto casi más de media hora jugando y no precisamente tenis. Ayer me dirigí hacia ustedes para avisarles que ya estaba la comida lista y los sorprendí haciendo el amor tirados en el jardín, quiero decirte que al principio me sorprendí, pero luego me dió bastante excitación lo que estaba ocurriendo y me quedé viéndolos hasta el final. - Pero... No dejé que terminara la frase suponiendo que iba a recriminarme por haberlos espiado, luego empecé a decirle: - Mira, tu sabes lo que haces y yo no soy nadie para recriminarte, solo sé que en toda la noche no pude cerrar los ojos recordando como Jorge te hacía el amor y todavía estoy muy excitada, pues aunque me masturbé varias veces no he dejado de pensar en lo que vi y tomé una decisión que seguro te parecerá extraña, pero que mejor que con un hombre con la experiencia de Jorge pierda yo mi virginidad y no jugando con mi novio con quien de vez en cuando me acaricio mas de lo normal, ¿No lo crees así?. - Mira, tu sabes que eres mi bebe y que toda madre quiere lo mejor para sus hijos, desde hace tiempo supe que tu habías descubierto los consoladores que tenía yo guardados en mis cajones y que los tomabas tratando de que yo no me diera cuenta y lo que hacías con ellos junto con tus amigas, no te digo que eso es malo, al contrario pasas momentos agradables y placenteros. Yo no sabía que contestar pues me tomó por sorpresa, por lo que me había dicho nunca me imaginé que ella ya sabía que le tomaba sus consoladores para junto con mis amigas y esos pedazos de caucho que simulan ser miembros artificiales, masturbarnos. Todavía no desaparecía de mi rostro la sorpresa por lo que continuó diciendo: - Hija, estoy muy contenta porque ahora ya eres toda una mujer, creo que lo natural es más sabroso y placentero, te diviertes y apagas un poco el calor interno que sientes con esos consoladores de plástico, pero pienso que es mejor un buen macho que sepa hacer las cosas, que te trate bien, que lo haga sabiendo que tu como mujer también tienes derecho a gozar y pienso que como dices ya estas en edad o por lo menos con la capacidad de perder la virginidad. - Entonces mami, ¿no estás enojada conmigo?. - le pregunté sintiendo que para mí los papeles ya se habían cambiado, pues ahora yo era "la descubierta". - ¿Por qué habría de estarlo?. - Pues porque tu siempre me has dicho que debía guardar mi virginidad para cuando me case y cosas parecidas sobre el sexo. - Solo te lo decía por miedo a que no supieras como y con quien hacerlo, recuerda que existen bastantes enfermedades venéreas y no me gustaría que a mi bebe le contagiaran cualquier clase de enfermedad, además de que la persona con la que lo hicieras no te tratara con la delicadeza que tu te mereces, solo te pido que tengas confianza en mí y me platiques todos tus secretos como lo hacías de niña, recuerda que siendo yo tu madre puedo aconsejarte y siempre para bien. Creo que tienes razón, Jorge puede ser un muy buen comienzo para ti y si no te molesta quiero que llegando a México me acompañes con mi ginecólogo para que te revise y te recete unos anticonceptivos, pues tampoco me gustaría que pudieras quedar embarazada, ¿Estás de acuerdo conmigo?. - Si mamita, te quiero mucho; - le dije al momento que se levantó y me abrazó - perdóname por no haber confiado en ti, de ahora en adelante te prometo que no voy a tener secretos contigo, ahora sé que tu me podrás ayudar y orientar en todo sin temor a que me recrimines algo. - Yo también te quiero mucho y ten la seguridad que siempre estaré a tu lado para velar por tu seguridad y tu felicidad. - Mami ya que me comprendiste, se que no te gustará la idea y se que voy a abusar de ti pero, ¿Como puedo llevarme a Jorge a jugar al tenis y explicarle que más que al tenis quiero que juegue conmigo como lo hizo contigo? - Déjalo en mis manos. - me dijo mientras antes de levantarse me guiñaba un ojo. Después de un rato, la vi acercarse a Jorge y platicar brevemente con él, quien en un principio perdió el color de la cara, para recobrarlo instantes después con lujuria reflejada en los ojos, comprendí que mi mamá ya le había dicho que yo quería hacer el amor con él, así que me levanté dirigiéndome hacia ellos para decirles: - Muchas gracias, los quiero mucho a los dos por comprensivos. -les dije mientras al mismo instante jalaba a Jorge del brazo obligándolo a levantarse para continuar diciendo: - Ven conmigo flojo, tengo el permiso de mi mamá para llevarte a jugar tenis y esta vez tengo que dejarte agotado por recomendación de ella. El se levantó sin decir nada, volvió la vista hacia mi mamá quien al mismo momento asentía con la cabeza, lo que lo hizo comprender que tenía que darme la misma ración de sexo que le dió el día anterior a mi mamá. Mientras observaba mi mamá como nos alejábamos, le dije a Jorge: - Realmente quiero mucho a mi mamá es fantástico que me haya comprendido y quiero que tu me hagas el amor tan rico como se lo hiciste a ella el día de ayer. Llegamos a un lugar aun un poco más apartado y menos vistoso en el cual rápidamente mi excitación me llevo a quitarle el traje de baño e hincándome frente a él, tomar su rica verga en mis manos, mientras le decía: - Que rico es sentir una verga de verdad y no una de plástico como con las que juego con mis amigas o una todavía sin desarrollar como la de mi novio. - Te voy a hacer sentir que estas en la gloria, solo déjate llevar -, comentó Jorge. - Si, lo que tu digas, en este momento me siento en la gloria. Jorge besó lujuriosamente mis labios, al mismo tiempo me acariciaba los redondos senos que ya me colgaban como frutas maduras, me pellizcó y jaló mis rosados pezones. - No Jorge, por favor no los jales de esa manera que me duele.... no los... ¡oh!... Mi protesta terminó en un gemido ahogado, pues para mi sorpresa una llamarada de deseo ardió en mis entrañas haciéndome estremecer, jadeé excitada y cerré fuertemente los ojos, oleadas de pasión me sacudieron totalmente cuando Jorge me pellizcó el inflamado clítoris tironeando de él suavemente, después de haberme quitado el traje de baño, un hondo gemido de placer escapó desde adentro de mi garganta, Jorge se acomodó entre mis piernas apoyando su enorme y grueso garrote en los delicados bordes de mi sexo frotándolo lascivamente. - Jorge, mmmmmm..... Jorge que delicia. Le dije estremeciéndose mientras él continuaba con las caricias en mis pezones a la vez que sentía el inmenso garrote que presionaba para introducirse en mi virginal conducto. - Ahhh... Jorge... ahhh... sííí... ¡Sí, empuja! - Ten calma pequeña, ya va. - contestó Jorge mientras empujaba introduciendo su gran garrote. - Ayyy... ayyy... ¡No espera!, ya nooo... Exclamé presa de dolor pues su enorme garrote había aplastado mis pulsantes labios vaginales separándolos y penetrándome unos cuantos centímetros, lo cual me hizo sentir que mi vagina distendida al máximo era clavada contra un grueso poste. - Aguanta un poco más pequeña. - mencionó Jorge mientras empujaba de nuevo. - Aggg... no, no, nooo... es muy... aggg... ¡muy grande! - No, no lo es. -gruño Jorge preso de la excitación y arremetiendo con furia. Yo volví a quejarme, pero él haciendo caso omiso de mis quejas aprisionó mis redondos globos con sus manos y empezó a chupar y morder mis pezones, tironeando de ellos suavemente mientras recorría mi cuerpo con la otra mano apretando y acariciando las firmes carnes de mi cuerpo, así poco a poco fuí sintiendo el ardor de la pasión, pues comencé a devolverle las caricias y halándolo de la cabeza, aplastándolo contra mis pechos e inflamados pezones, arañándole apasionadamente la espalda y moviendo las caderas como si estuviera bailando una danza erótica, mientras dejaba que el grueso garrote de Jorge me penetrara. Los movimientos de él cada vez fueron más rápidos, hasta que un gesto de pasión se le formó en la cara y en un gemido de placer se vino. - Estás tan buena y tu cosita virgen estaba tan apretada que sentía tan delicioso como se amoldaba a mi verga raspándola cada vez que entraba y salía. - me dijo él disculpándose. - Yo también sentía como los labios de mi vagina se pegaban a tu verga y me ha provocado una excitación tremenda, así que síguete moviendo, no quiero que me dejes así. - No, claro que no, te prometí que te iba a hacer sentir que estabas en la gloria y lo voy a cumplir. El sacó su verga que estaba flácida y nuevamente chupó y mordió mis chiches y mis pezones, yo seguía aún excitada y lo motivaba a seguir, me gustó la caricia que me hizo con su boca, fue bajando por mi cuerpo sin despegar sus labios de mi piel recorriéndolo, llegó hasta los dedos de mis pies los cuales chupó uno por uno, fue subiendo por la cara interior de mis pantorrillas y mis muslos para encontrarse sobre mis labios vaginales los cuales mordió suavemente abriéndolos, buscó el interior de la vagina, ahí metió la lengua y me hizo gemir de placer, recorrió los bordes exteriores para continuar con los interiores, luego sacó su lengua y la puso en la entrada de mi culo, haciéndome dar un respingo de placer, su lengua pasó de arriba hacia abajo y de adentro hacia afuera, yo, loca de pasión no paraba de gemir placenteramente y me vine en la boca de Jorge. - Fue delicioso sentir la boca de un hombre en mi vagina, ya me había acostumbrado a la boca de mi amiga, pero la tuya es mucho mejor, aunque quiero sentir nuevamente tu verga como entra y sale de mí. Jorge ya estaba excitado nuevamente por lo que aceptando a mi petición se acomodó entre mis piernas y me metió la cabeza hinchada de su verga, mis gemidos de placer no se hicieron esperar, él siguió empujando dentro del canal que momentos antes desvirgó, hasta tener casi por completo su gran verga dentro de mi ser, yo no cabía en mí, del gozo que estaba sintiendo. - Por favor Jorge... Muévete más rápido, quiero sentirme en la gloria como lo prometiste, hazme ver las estrellas en pleno día, siente como mi conejito se come toda tu zanahoria, siéntelo como aún está estrecho y aprieta tu verga. El apresuró sus movimientos y yo empecé a gritar de placer, mientras en medio de una secuencia de espasmos me venía, Jorge no detuvo sus movimientos, a él también lo embargaba el gran placer que estaba sintiendo, por los gestos de placer imaginé que de un momento a otro se vendría, pero para mi sorpresa el me sacó la verga aún completamente erecta, se recostó boca arriba sobre el césped y me dijo: - Ya es hora de que aprendas a introducirte una verga de verdad en ese canal de placer, ven siéntate encima de mí, a la vez que te vas introduciendo mi verga poco a poco. Yo observando el poste sobre el cual me iba a sentar, lo tomé entre mis manos mientras le decía: - Sí me voy a sentar en él, pero primero quiero acariciarlo, quiero sentir su sabor al meterlo en mi boca y chuparlo como si fuera un caramelo. - le dije mientras me pasaba la lengua por mis labios. Lo metí en mi boca y empecé a chuparlo, comiéndome casi por completo aquello que me supo delicioso, él por su parte captó el calorcito encantador de mi boca y poniendo los ojos en blanco me confesó: - Nunca jamás alguien me había dado este trato al tragártela casi toda y menos tu tía (a veces a ellos les decíamos tíos por la amistad que llevaban con mis padres) quien es una mojigata y no entiende que el sexo es un placer, regalo de los cielos y no una aberración del diablo, nadie me la había chupado tan delicioso como tu, es tan sabroso como meterlo en tu panochita, pero con la gran ventaja de que tu lengua lo acaricia como se le venga en gana. Haciéndolo temblar me di vuelo lengüeteándolo por todos lados, el se encogió al instante pateando desesperadamente, yo estaba dichosa de hacer que se agrandara cada vez más ese garrote de apariencia indomable, metí sus huevos a mi boca y el gimió placenteramente pues estaba a punto de venirse, cosa que me hizo saber, como yo quería sentirlo adentro de mí no lo dejé, sacándolo todo de mi boca, mirándolo fijamente mientras lo sostenía con mis manos, crucé una pierna por el cuerpo de Jorge y la coloqué en la entrada de mi ex-virginal conducto sentándome sobre él a la vez que me lo introducía y haciendo un esfuerzo por eliminar el dolor, me lo metí todo, estuve algunos minutos sin moverme acostumbrándome al invasor que tenía adentro, él por su parte me acariciaba las chichas y mordía mis pezones, cuando me sentí lista le dije: - Ahora si mi amor, soy toda tuya y no te voy a dejar descansar ni un segundo hasta que me hagas venir como nunca se lo has hecho a la mojigata de mi tía, tu esposa. - Entonces muévete, sube a horcajadas tratando de sacarte mi verga hasta que sientas la punta en la entrada de tu cueva, para dejarte caer de un solo empujón hasta la empuñadura, hasta que sientas que mis huevos también están a punto de meterse-. Yo sin chistar así lo hice, mis chillidos que empezaron de dolor a los pocos segundos se convirtieron de placer, yo subía y bajaba cada vez con mayor velocidad hasta que sin poder aguantarme más, inclinándome hacia adelante grité de placer al momento que mi cuerpo se sacudía y vibraba a causa de un violento orgasmo, desmadejada me dejé caer sobre el pecho de Jorge, el aun no conforme rodó junto conmigo sobre el pasto sin sacarme él miembro de mi vagina hasta quedar encima de mí, se incorporó para colocar mis piernas sobre los hombros de el y empezó el clásico movimiento de mete y saca. - Jorge en verdad me estás haciendo ver estrellitas, mmmmm... que rico lo haces, deberían darte una medalla por estoooo... mmm... más, métela más, muévete más rápido, así, así cariño, asííí...- Yo ya no pude aguantar más y sentí nuevamente un gran escalofrío que me recorrió todo el cuerpo cuando un gran orgasmo abatió mi cuerpo, el cual no bajó solo pues arrastró a otro y otro y otro más, el tampoco pudo soportar el placer que estaba sintiendo y dejó escapar todos sus líquidos seminales dentro de mí, los cuales por su abundancia se derramaron por entre las paredes de mi vagina formando un pequeño charco sobre el pasto. Nos relajamos un rato y nos levantamos para unirnos al grupo. Llegamos a México y mi mamá me llevó al ginecólogo, quien me recetó unos anticonceptivos. En tres o cuatro ocasiones posteriores nos vimos e hicimos el amor, igual que siempre me hizo ver estrellitas de tantos orgasmos que me hizo sentir y siempre lo recordaré como mi primer hombre y con una muy grata experiencia.

Feliz Cumpleaños (Heterosexual)

Esta historia es verdadera y sucedió el día de mis cumpleaños, 18 de Abril. Vivo en Colombia en una ciudad muy agradable, conocida como "La Ciudad de la Eterna Primavera". Los días son preciosos y sus mujeres son espectaculares. Las hay desde rubias naturales hasta color caoba con rasgos y formas que siempre mantienen trabajando tu mente en función de las curvas femeninas. Aquel día temprano había estado en el chat con una amiga que vive en Toronto y que es muy caliente, siempre me escribe frases que hacen pensar que ella pasa todo el día y la noche frente a su pantalla sosteniendo sexo virtual. Sin embargo con ella somos muy buenos amigos y charlamos de todo, incluso me cuenta de sus encuentros "Cibersex". Aquella noche le dije que de cumpleaños había invitado a mi novia a bailar, pero que ella me había abandonado aduciendo un fuerte dolor de cabeza, entonces me sugirió que llamara a alguien e inmediatamente pensé en una chica que siempre me ha mirado con ojos golositos y yo nunca le había hecho caso. La llamé y .... - Hola Milena! - Hola Cómo Estas??? - Muy bien, pensando en como celebrar mi cumpleaños... Qué tal si vamos a bailar...?? - Pero es que ya son las diez. - Y que importa?? La noche es joven y la rumba hasta ahora comienza... - Ok Ok, entonces pasa por mí y vamos listo... - Listo. Bye. Le conté de esto a mi ciber amiga y ella se entusiasmó y me dijo, "Felicitaciones amigo y procura tener SEXO esta noche...". Pasé por mi amiga y fuimos a bailar. Hablamos de bobadas y mientras degustábamos unos rones le conté que de mi compañía anterior me habían ordenado hacerme unos chequeos médicos y que quien me había revisado por completo era una mujer médica y que me había quedado sorprendido por la actitud de ella, quien era como de unos 40. Me revisó por todas partes y que me hizo quitar toda la ropa excepto la interior. Al final del examen quiso revisar si tenía alguna hernia y para palpar por encima de la vejiga me pidió disculpas y se sonrojó antes de meter los dedos por debajo del interior. La que se excito fué mi amiga cuando le conté que ese examen traía a mi recuerdo otro que me hicieron hace como 6 años cuando entré a un programa de medicina prepagada y el examen de admisión también me lo hizo una mujer. Ella era joven y al consultorio entramos los tres del grupo familiar, Mi hijo, mi esposa (Hoy Ex) y yo. Primero los revisó a ellos y aunque ninguno abandonó el consultorio yo fuí el último de la revisión. Ella me pidió que me desnudara por completo y que me quedara detrás del biombo en la camilla de revisión. Hizo todo su examen y por último me revisó los genitales y yo ví su cara de sorpresa cuando me vió, ya que pienso que muy pocas veces había visto unos genitales masculinos rasurados y luego ella tratando de disimular la situación, tomó mis testículos y los palpó y examinó cuidadosamente, luego tomó mi pene y también lo palpó y casi diría que acarició con mucho cuidado, aunque yo estaba notando su turbación. Mi amiga que estaba escuchando mi relato parece que también se excitó, no se si era por imaginarse mi zona púbica razurada o por el relato en sí. Seguimos bailando y ella le dijo al Disc Jokey que pusiera una canción de "Happy Birthday", me cantó y luego me besó en la boca y después yo aproveché dos ocasiones más y la besé. Y nos fuimos calentando y entre baile y descanso nos acariciamos por diferentes partes del cuerpo, sin llegar a insinuar un deseo claro de sexo. Terminamos de bailar como a las 2 am y salimos supuestamente dispuestos a dormir. El camino obliga a pasar cerca de mi casa y yo le dije que si quería conocer mi apartamento y ella me dijo que que íbamos a hacer y yo le dije que solo seguir bailando y me dijo que sí. Llegamos, nos preparamos un poquito de ron y seguimos bailando. Ella se sentó después de bailar una salsa y yo me senté a su lado en un sofá (que es sofacama), empezamos a mirarnos a los ojos y le pregunté si estaba cansada y me dijo que si, entonces le mostré mis piernas y ella recostó la cabeza allí. Nos quedamos mirando largo rato a los ojos y luego yo comencé a besarla, primero suave y luego me fui calentando y empecé a buscar su lengua y depronto no se sabía quien buscaba a quien, y le besaba las orejas y por detrás y luego el cuello, después metí mi mano por el escote de su chaqueta y empecé a acariciar sus senos, tenía un sostén que los hace parecer más grandes de lo que son, pero me gustó su tamaño y sus pezones son bien pequeñitos pero muy paraditos y yo me estaba volviendo loco con mis manos y mi boca. En un abrir y cerrar de ojos le desabroché el sostén y luego la chaqueta y ella se incorporó y ayudó a quitarse las prendas, yo me deleité con sus senos entre mi boca un buen rato y empecé a pasar mis manos por encima de la ropa sobre su vulva y ella me dijo que teníamos que parar porque aun tenía la regla. Eso me desanimó un poco, pero seguí acariciándola por encima del pantalón, un Slack negro y seguía besando sus senos y su cuello y su boca. Ella insistió con lo de la regla, pero yo le dije entonces que no había problema, que nos recostáramos y que ya no pasaría nada, sin embargo le desabroche el slack y le bajé la cremallera, luego extendí el sofacama y nos recostamos, ella se quedó quieta y yo también aunque comencé a rozar su piel con las yemas de mis dedos muy lentamente, hasta que llegué al borde de su ropa interior y ella me tomó la mano y me dijo que no siguiera y yo le susurré "Solo quiero acariciarte y no más" y ella se dejó, entonces yo metí mis manos entre sus panties y sentí que su zona genital estaba totalmente razurada de largo y eso me excitó muchisimo, entonces seguí decididamente a buscar sus labios vaginales y saber en realidad en que estado estaba ella. Sentí que tenía toalla higiénica, pero no la sentí mojada y me decidí a seguir adelante, me puse encima de ella y volví a besarle los senos y el vientre y ella metió su mano entre mis blue jeans y buscó mi pene, también quería comprobar y sentir mi zona genital rasurada y se detuvo un tiempo tocando y acariciando la piel alrededor de mi pene y de mis testículos y sus caricias me estaban transportando a la luna. Luego me desabrochó el pantalón y se levantó para mirar mi zona depilada y yo aproveché para quitarle los slacks y las medias y ya solo quedó en panties. Volví a meter mi mano entre sus panties y sentí sus labios vaginales gruesos y calientes, pero secos y deslice el dedo del centro en su abertura y comprobé como cosa curiosa, que a pesar de que en la parte externa estaban secos, suaves y muy calientes, por dentro su cueva estaba ardiente y totalmente inundada de Jugos. Entonces volví a acariciar toda la zona buscando su clítoris y me dediqué a acariciar y meter entre mis dedos y hacerla enloquecer de excitación. Ella mientras tanto, tenía mi pene entre sus manos y subía y bajaba mientras se calentaba aun más me dijo "Espera..." Se inclinó para quitarse las botas, yo le ayudé un poco y me decidí a quitarme también toda mi ropa y quedé totalmente desnudo ante sus ojos, me incliné y tomé sus panties y los retiré lentamente disfrutando de la vista de su sexo, cosa que me encanta hacer, estaba toda excitada y ya tenía separados los labios interiores y se veía toda mojada, no espere más, puse mi pene en la entrada de su cuevita y empujé lentamente y ella se retorció, mi pene es como de 16 cm y se lo metí de una vez hasta el fondo y ella suspiró, empezamos a movernos los dos al mismo tiempo y fuimos aumentando el ritmo poco a poco hasta que cogimos un buen ritmo, yo buscaba su boca y ella mi lengua mientras yo sentía como llegaba al final de sus entrañas. Ella apretaba con sus labios vaginales mi pene y eso hacía que yo sintiera que la gran explosión estaba por llegar así que le dije que parara un poco y ella entendió. Nos miramos a los ojos y ella se incorporó y yo me puse boca arriba, ella se sentó a horcajadas sobre mi cuerpo y yo le dije "Por favor, cabálgame" y ella rodeó mi pene con sus manos y lo puso nuevamente en la entrada de su cueva y volvió a tomar el mismo ritmo y yo le ayudaba, cuando ella bajaba yo subía y así podía sentirla hasta el fondo. Volví a sentir que estaba a punto de venirme y ella no se cuantas veces lo había hecho así que aumentó el ritmo y así continuó hasta que sintió mi descarga en su interior, fué un momento espectacular y los dos gritábamos y sentíamos como el otro estaba bien arriba, luego nos recostamos y quedamos dormidos inmediatamente. Como a la media hora me desperté y ya estaba amaneciendo y ella también lo hizo, se vistió a la carrera y me dijo que la llevara a casa rápido antes que la mamá despertara. Al llegar me dió un gran beso y me dijo....."Feliz cumpleaños".

La Chica de Rojo (Heterosexual)

Todo comenzó un día como cualquiera... Por la mañana me dirigí hacia la universidad, tomé mi auto y llegué a la escuela, mi nombre es Mary, soy una chica que mide 1.70cms, de cabello rubio hasta los hombros, ojos azules, tez blanca, y cuyas medidas de mi cuerpo son 89 60 90, y mi edad es de 21 años, ya que siempre me ha gustado el ejercicio. Todo el día había transcurrido de manera normal entre todos los compañeros. En la última clase llegó una persona de la dirección a mi salón de clases y mencionó mi nombre, yo respondí y me mencionó que al final de la clase pasara al salón de eventos con ella. Al terminar la clase fuí para investigar, al llegar al salón de eventos pude ver a varias chicas más allí, inmediatamente me dirigí hacia la ancargada y me dijo que me habían elegido para formar parte de las chicas edecanes que cubrirían el evento que se llevaría acabo. La encargada me preguntó que si quería participar, ella me explicó todo acerca del evento, había que recibir a las autoridades de otras instituciones que nos visitarían, después de su explicación le dije que aceptaba, y al mismo tiempo le hice una pregunta, le pedí que me explicara el porque me habían elegido a mi junto con las otras chicas, ella respondió que era por la presentación de la escuela y aparte por el bonito cuerpo que tenía, yo lo tomé de manera simple. El evento se realizaría dos días después, ella me explicó que la ropa que ibamos a portar la escuela nos la iba a proporcionar, le respondí que eso estaba bien, pero que la teníamos que recoger en la misma escuela a las 6:00 pm yo le dije que yo regresaría por las cosas, ella me dijo que allí me esperaba, mientras tanto salí de la escuela y me dirigí a casa. Ya cerca de las 5:15 tomé de nuevo mi auto y me dirigí a la universidad, al llegar pasé al salón de eventos, ya pude ver a otras chicas que había visto antes entrar alli, me dirigí y entré, allí estaba de nuevo la organizadora, me acerqué y la saludé y le dije que vendría por las cosas que nos iban a proporcionar, ella me dijo "Permíteme un segundo voy por ellas". Al regresar me dió una bolsa la cual contenía dentro otra de plástico tranparente, en la cual pude ver solo una tela roja, en ese momento ella me dijo acompáñame, la seguí y me preguntó que cual era el número de mi calzado, yo le respondí que 24.5, ella tomó unos zapatos rojo brilante muy bonitos de tacón alto y me los dió, yo los puse dentro de la bolsa, ella me dijo que a mí me había tocado el color rojo porque teníamos que estar de acuerdo a los colores asignados para la escuela, yo le respondi que estaba bien, me despedí y me retiré del salón de eventos. Cuando llegué a la casa, subí a mi recámara llevando la bolsa con las cosas adentro, cuando llegué a la recámara sonó el teléfono, era una de mis amigas la cual me preguntaba que para que me habían mandado llamar, le comenté lo sucedido y platicamos de otras cosas sin importancia, estuvimos platicando un buen rato, cuando colgamos, ví la bolsa en mi cama y me pregunté que que sería lo que habían dado para el evento. Me senté en la cama y al abrir la bolsa saqué los zapatos rojos y los bajé hacia la alfombra y allí los dejé, después saqué la bolsa tranparente que hasta ese momento solo se veía como una tela de color rojo, al abrir la bolsa comencé a sacar lo que solo se veía como una tela roja, la saqué y comencé a destenderla poco a poco, primero encontré las mangas y las hice a un lado y después, era una tela elástica y me pensé que sería un vestido, pero no fue así, cuando lo destendí totalmente me dí cuenta que no era un vestido, era uno de esos trajecitos que son completos desde los tobillos hasta el cuello, hechos de tela elástica y que se ajustan al cuerpo, me quedé sorprendida por un segundo ya que se vería muy provocativo, tenía solo un cierre desde más arriba de media espalda y que llegaba hasta el cuello. Me sorprendió mucho eso que nos habían dado, y que yo sería la única que traería ese color que es el más llamativo. Me levanté de la cama llevándolo en las manos y me coloqué frente al espejo, lo puse enfrente de mi y todavía no lo podía creer, me volví a sentar en la cama y lo dejé en ella. Me dirigí hacia la puerta de mi habitación y la cerré con el seguro, y me volví a sentar en la cama a mirarlo, fue allí cuando me decidí a probármelo. Me levanté de la cama y me quité los zapatos de tacón que traía y puse mis pies desnudos sobre la alfombra, traía puesto un pantalón de mezclilla ajustadísimo que hasta ese momento no dejaba nada a la imaginación, una blusa de lycra color rosa que me llegaba hasta la cintura, debajo del pantalón una diminuta tanga de esas de las que solo tienen una tirita atrás y un triangulito adelante, toda de color blanco y abajo de la blusa un bra de color negro a media copa, mis pantalones se metían de la parte de atrás entre mis nalguitas como si quisieran seguir a mi tanga, el tiro del pantalón las dividía en dos y como las tengo paraditas pues se ven muy bien, de la parte de adelante se ve mi estomaguito plano junto con mi cintura hermosa que tengo, más arriba el bra se notaba a través de la blusa ajustada y dejaba ver mis pechos en todo su esplendor, desabotoné el pantalón y bajé el cierre. El pantalón se abrió dejando ver mi ombligo reflejado en el espejo que tenía al frente mio, tomé el pantalón y lo comencé a bajar lentamente, sentí como se fue saliendo de mis nalguitas y como obtenía una sensacion de placer al quitármelo, lo fui resbalando a travez de mis muslos hasta que llegué a mis rodillas, me senté en la cama y saqué una pierna y luego la otra. Me levanté de nuevo y pude ver mi tanga de color blanco que salía de entre mis piernas, vi el triangulito que salía de entre ellas, seguí por quitarme la blusa lentamente hasta que por fin pude ver mis pechos sostenidos por el bra, era un contraste mi tanga de color blanco y mi bra de color negro. Llevé mis manos hacia mi espalda y desabroché el bra y dejé que mis pechos se liberaran de la opresión, me lo terminé de quitar y pude ver en el espejo mis lindos pechos enseñando sus pezones, en un momento los acaricié y comencé a bajar mis manos por mi estómago, me gusta sentir lo plano que es, toqué mi ombligo y me llevé las manos hacia los lados para poder tomar los tirantes de mi tanga. Ya que los tenía me coloqué de perfil al espejo y comencé a bajar mi tanga lentamente, sentí la tira de atrás que se iba enrredando y al mismo tiempo que iba saliendo de en medio de mis nalguitas, continué bajandola hasta que por fín salió toda. Separé un poco las piernas para poder bajarla y que saliera, por fin salió y la bajé hasta los tobillos y saqué primero una pierna y luego la otra y la puse en la cama, había decidido ponerme ropa interior limpia, pero llegó a mi un impulso y decidí no ponerme nada. Me volteé hacia el espejo y pude ver los vellos de mi vagina rodeando los labios y haciendo un triangulo casi perfecto lleno de vellos, pude ver mi ombligo en medio de mi estómago plano, mi cintura perfecta y mis dos grandes bolas que tengo de pechos firmes y paraditos. Me senté en la cama, sentí la suavidad de la tela del edredón rozando mi ano y mi vagina, me senté con las piernas separadas, sentí como la tela acariciaba los labios de mi vagina, tomé el enterizo rojo y comencé a bajar el cierre, ya que estaba abajo lo abrí y lo acomodé de tal manera que pudiera colocar la primera pierna adentro, la metí suavemente quería disfrutar de esa tela tan rica de la que estaba hecho. Coloqué el pie derecho adentro unicamente llegaba al tobillo, era tan ajustado que hasta ese momento ya no quedaba espacio para meter la otra pierna, lo estiré, arremangué la pierna izquierda y pude meter el pie con mucho cuidado, hasta este momento solo estaba puesto en los tobillos y parecía que no subiría más, seguía sentada en la cama, ahora tenía por fuerza las piernas juntas, me agaché para tratar de empezarlo a subir, lo comencé a deslizar por mi pierna derecha hacia arriba, se iba ajustando perfectamente a mi piel, lo subí hasta mi rodilla y me agaché para subir lentamente la otra pierna. Lo subí igual hasta la rodilla, ahora ya estaba hasta la rodilla, lo tomé de nuevo del lado derecho y lo subí hasta mi muslo, y asi le hice con el otro lado, ya estaba hasta mis muslos, estaba quedando muy ajustado... Mis piernas estaban juntas lo seguí subiendo estaba por llegar a mi vagina, lo tomé de los lados de mis caderas y lo subí un poco más, sentí cuando la costura llegó a mi vagina. Lo seguí subiendo y resbalando la tela roja elástica por mis vellos de la vagina, lo seguí subiendo y sentí que la costura me iba entrando entre los labios de la vagina. Por la parte de atrás se me estaba metiendo poco a poco, seguía subiéndolo y resbalándolo por mi cuerpo, mis piernas se veían envueltas perfectamente por la tela roja elástica, yo seguía subiendolo se me tia entre mis nalguitas y entre mi vagina, yo segui subiendolo hasta que llegó a mi cintura, allí lo estiré y vi que mi vagina estaba totalmente dividida en dos mostrando perfectamente mis labios y por la parte de atrás la costura se metió hasta el fondo, mis nalguitas se mostraban tal y como eran perfectamente redondas, se me ajustaba como una segunda piel. Yo me sentía totalmente excitada, lo estiré con fuerza de los lados y este se continuaba metiendo, lo subí hasta que tapó mi ombligo, lo subí cada vez más, me estaba gustando, mostraba mi pancita plana, mi vagina totalmente dividida en dos y todo metido entre mis nalguitas. Lo subí hasta mis pechos y lo metí adentro del enterizo rojo, mis pezones se mostraban por encima de la tela, ya lo único que me faltaban eran las mangas, metí primero el brazo derecho y luego el izquierdo, para este momento ya casi estaba completa la operación, lo acomodé del cuello y me estiré para subir el cierre que me quedaba detrás de la cabeza. Lo subí y quedé totalmente metida dentro de aquel enterizo rojo, caminé unos pasos para poderme ver en el espejo. Cuando pude verme realmente se me veía un cuerpo perfecto, se notaba mi vagina dividida en dos, la costura bajaba por en medio de mi cuerpo, y la costura se perdía entre los labios de mi vagina. Me puse de perfil al espejo y noté que mi pancita se veía plana y se asomaba un bultito el cual era mi vagina,sobresalía de mis piernas, por la parte de atrás la costura dividía mis nalgas y se perdía en medio de ellas. Se me veían unas piernas largas y estilizadas y en la parte de arriba mis pechos se asomaban con mis pezones resaltados, al caminar sentí que la costura rozaba mi vagina se sentía bastante rico. Cuando me senté sentí que la costura de mis nalguitas entraba hasta tocar mi ano, sentí como se deslizaba por lo elástico de la tela, me quedé sentada allí sintiendo eso. Unos minutos más tarde se escuchó el timbre de la casa, todos habian salido, yo era la única en la casa, tuve que decidirme a salir para saber quien tocaba la puerta, bajé las escaleras sintiendo como estaba puesto mi enterizo, caminé a abrir la puerta, en cada paso se acomodaba, y cual fué mi sorpresa... Era mi novio que había llegado de viaje y el mismo día decidió ir a visitarme, cuando me vió, se quedó de una sola pieza, me miró de arriba hacia abajo. Le dije que entrara, me saludó con un cariñoso beso, me tomó de la cintura, ya una vez adentro me preguntó que que era lo que me pasaba, porque estaba vestida así, su pregunta fue bastabte lógica puesto que nunca me había visto así vestida. Le expliqué porque era, caminamos a la sala y le pregunté que si le podía ofrecer algo de beber, el me dijo que si le podría dar solo un vaso con agua. Caminé hacia la cocina y mientras caminaba él me miraba mi espalda, podía sentir su mirada recorriéndome. Desaparecí por un instante y volví de nuevo con el vaso con agua que él me había pedido. El se levantó y me recibió el vaso, lo colocó en la mesa del centro de la sala, me tomó de la cintura y me dió la vuelta, quedando de espaldas a él. Me colocó su mano en mi estómago y la comenzó a bajar lentamente, mientras me susurraba en el oído que si quería hacerlo... Su mano llegó hasta mi vagina y siguió la costura del enterizo, uno de sus dedos la siguió y sentí como me separaba los labios de mi vagina, separé un poco las piernas para que se le facilitara la operación, subía y bajaba su mano y tocaba toda mi vagina. Sin decirle nada me volteé de frente a él y le miré a los ojos, él sacó su mano de entre mis piernas, seguíamos en la sala y nunca había pasado nada allí, aunque en relación al sexo ya tenía tiempo que lo practicabamos. Comencé a desabotonar su camisa hasta que llegué a la hebilla del pantalón y también lo desabotoné, el pantalón lo tomé de los lados y lo empujé un poco hacia abajo, cayó hacia el piso. Mientras él se quitaba la camisa, seguíamos de pie quedando mi novio en un diminuto calzón, que por cierto dejaba ver casi todo, me hinque de frente a él y coloqué mis manos en su calzón, comencé a bajarlo y empecé a ver que quedaba al descubierto su flácido pene, continué hasta que lo descubrí por completo, lo continué bajando hasta que quedó junto con su pantalon. Tomé su pene en mis manos y comencé a darle un poco de masaje con movimientos lentos, sentía y veía como crecía entre mis manos, cuando ya estaba lo suficientemente erecto, acerqué mis labios y le dí un beso, para este momento estaba ya bastante erecto, en un momento lo acerque de nuevo a mi boca e introduje su cabecita, la rodeé con mi lengua, la podía sentir caliente y continuaba creciendo. La introduje un poco más y sentí como rozaba mi boca por dentro, decidí meterlo un poco más, pero ya había crecido bastante. El tiene un buen tamaño de pene. Comencé a mover mi cabeza hacia atrás y adelante haciéndole un rico masaje y me decidí a que lo debía introducir todo en mi boca, estaba poseída por su pene, me sentía loca de placer en ese momento y abrí la boca lo más que pude para tragar lo más que pudiera, hice un primer intento y sólo me llegó a la garganta. Hice mi cabeza hacia atrás hasta que la cabecita de su pene quedó en mis labios, entonces abrí mi boca un poco más grande y comencé a tragarlo de nuevo, pero solo llegó hasta la garganta de nuevo tuve que abrir mi garganta para darle paso a su cabeza, lo intenté y lo logré, sentía como su cabeza atravezaba mi garganta, pero todavía no lo tenía todo adentro. Hice unos movimientos laterales y continuó entrando, tuve que cortar mi respiración, llegó el momento en que los vellos de su pubis los tenía en mis labios y estaban rozando mi nariz, la cabeza de su pene ya estaba del otro lado de mi garganta, hice algunos movimientos laterales con mi cabeza teniéndola toda adentro. Permanecí por algunos segundos así y después muy lentamente la fuí sacando poco a poco hasta que salió completamente de mi boca, él muy tiernamente me miró, yo sabía que él quería más. Me dió su mano y pude levantarme, su pene se encontraba totalmente erecto, él con algunos movimientos se pudo deshacer de sus pantalones y sus calzones, me dió la vuelta y tocó mi cabello y descubrió el cierre de mi enterizo, lo comenzó a bajar hasta que logró bajarlo todo y comenzó su tarea de empezarme a quitar el enterizo rojo. Lo comenzó a bajar de los hombros muy lentamente y dejé caer mis brazos para que se facilitara un poco la tarea. Rápidamente lo bajó y comenzaban a verse mis pechos, yo continuaba de espaldas a él y seguía bajando mi enterizo ajustado, quedaron de una manera un poco brusca al descubierto mis pechos ya que el trajecito rojo se encontraba muy ajustado. Ya lo tenía hasta la cintura, él tiernamente me dió la vuelta y me acarició mis pechos suavemente como siempre lo hace, continuó bajándolo y quedó al descubieto mi ombligo, ya estaba de frente a él y continuó bajándolo. Estaba quedando al descubieto mi abdomen y sentía como comenzaba a salir de entre mis nalguitas, se comenzaban a ver los vellos de mi vagina sentía como continuaba saliendo de en medio de mí, siguió bajándolo y la costura del trajecito se empezaba a salir de mi vagina, ya estaba totalmente descubierta y la costura de atrás salía totalmente, dejando libre mi nalguitas. Terminó de una manera rápida de bajarlo, me quité los zapatos para que él lo retirara de mis piernas. Para este momento él ya estaba hincado frente a mí, cuando lo sacó, me coloqué los zapatos y él miró de frente los vellos de mi vagina... Se acercó y me dió un beso en ellos, se levantó y acarició mis caderas, su pene estaba un poco flácido y caído, lo toqué con mis manos. Yo nunca lo había hecho en mi casa y sobre todo en la sala así que era una nueva experiencia. Logré que su pene volviera a crecer y estaba listo para cualquier cosa, me tomó de la cintura y se colocó detrás de mí, sentí como su pene rozó mi piel, quedé de frente al sillón. El me dijo que separara las piernas, así lo hice, y después me dijo que pusiera la cabeza y mis manos en la orilla del asiento del sillón. Cuando mi cabeza tocó el sillón pude mis piernas separadas, en medio de ellas los vellos de mi vagina, él podía ver totalmente los labios de mi vagina y mi ano. Se colocó en medio de mis piernas y pude ver como tomó su pene con su mano y lo acercaba a mi vagina, lo comenzó a introducir lentamente hasta que estaba todo adentro. Sentí los vellos de su pene que rozaron los labios de mi vagina, lo comenzó a sacar y de nuevo a meter, me tomó de mis caderas, continuó con esta labor por unos minutos, yo estaba totalmente húmeda y llena de placer, llegó un momento el cual el se detuvo con su pene completamente dentro de mí, el me dijo que me levantara, así lo hice. El me ayudó ya que continuaba con las piernas abiertas, con una de sus manos me tocaba mi estómago a la altura del ombligo y con la otra rozaba mis pechos suavemente, el empujaba suavemente, pero con intervalos regulares. Estaba totalmente penetrada y llena de placer, retiró su pene suavemente de mi vagina y pude cerrar un poco las piernas. El quería cambiar de posición, se sentó a la orilla del sillón y separando las piernas, me dijo que me diera la vuelta, pensé inmediatamente que quería que me sentara en su pene, así que lo hice, al quererme sentar ya casi para tocar su pene totalmente erecto con mi vagina, el hizo un movimiento y lo hizo hacia atrás. Lo colocó en mi ano y me dijo que me sentara, me tomó por la cintura y comenzó a dirigirme, sentí como me entraba lentamente y me abría todo por dentro, comenzaba a entrar, él me dirigía con maestría ya que no era la primera vez que lo insertaba allí. Yo continué dejando caer mi cuerpo, quería que todo lo tuviera adentro, su pene continuaba penetrando y abriéndome por dentro, llegué hasta el final, lo tenía todo adentro, él me dijo has un movimiento hacia ariba y hacia abajo. Lo comencé a hacer muy lentamente, me sentía llena con su pene insertado en mi ano, lograba percibir hasta donde entraba y salía, sentía su penetración en mí. Movía mi cadera en forma regular, él podía ver como entraba y salía mientras yo me tocaba con una mano mi vagina y con la otra mis pechos, lo hicimos así por unos minutos. El detuvo el movimiento de sus manos sobre mi cadera, me dijo que me levantara, al ponerme de pie sentí que su pene salía de mi ano rozándolo muy rico. El se recostó sobre al alfombra de la sala, yo solo lo observé, y me dijo que me hincara, pero dándole la espalda. Estaba totalmente entregada a él, me hinqué como quería, me dijo que le hiciera un poco hacia atrás, y me volvió a colocar su pene en mi ano, lo único que tuve que hacer fué dejar caer mi cuerpo y que la gravedad hiciera lo suyo, estaba sentada sobre su pene, podía mirar hacia abajo y ver que lo que una vez estuvo en mi boca estaba dentro de mi ano. Pasé mis piernas hacia adelante y comencé un movimiento hacia arriba y abajo lentamente, quería disfrutar ese momento, él podía ver como su gran pene entraba y salía cada vez que yo ejecutaba el movimiento. Tocó mis nalgas y me impulsó hacia arriba, comprendí que quería que me levantara, así que me levanté. El se levantó, me dijo que me hincara en la alfombra y que pusiera mis manos y mi cabeza también en la alfombra, me puso en cuatro puntos, me dijo que abriera las piernas, así lo hice, él se hincó detras de mí. Podía ver mi vagina completamente abierta y mi ano, tomó su pene con su mano y procedió a insertarlo por mi ano, sentía como iba entrando lentamente, me abria las nalgas para facilitar la entrada y salida de su monstruo penetrador, pasé una de mis manos por mi estómago hasta que llegó a mi vagina. La comencé a estimular mientras él me penetrana una y otra vez con su cosa, el seguía moviéndose, yo estaba al borde de la explosión, gemía pero el no tenía compasión por mí, siguió penetrandome sacando y metiendo su pene. Mi cabeza estaba en la alfombra, el pasaba sus manos por mi espalda y mis caderas, seguía empujando no se detenía, mi cabello caía hacia mi frente, colocaba mis codos en la alfombra y estaba perdida en un placer inmenso, sentí varios orgasmos durante todo esto. El comenzó a moverse más rápidamente y supe que en cualquier momento el podría venirse, pasaron unos segundos y asi sucedió, sacó su pene de mi ano y chorreó todo lo que se encontró cerca, a mí solo me tocó un poco. Me sentía llena de placer, me quedé derribada en la alfombra, él se levantó lentamente, estaba agotado, se puso de pie y caminó hacia el sillón donde se sentó. Después de algunos segundos me dijo que recogiéramos todo, yo me levanté y recogí todo, me tomó en sus brazos y me llevó en ellos hasta mi habitación. Y pensar que todo esto sucedió por un enterizo de color rojo... El me recostó en la cama y me dejo allí, se vistió y se despidió de mí con un tierno beso, estaba tan cansada que me quedé dormida. Al día siguiente me levanté y ordené toda mi habitación. A los dos días tuve que ponerme de nuevo el enterizo rojo ya que era el evento, pero en lugar de no llevar ropa interior me compré una pantaleta de esas que cubren todo y un bra de los normales, me sentía un poco incómoda ya que hacía muchos años que no usaba una, se notaba horriblemente, pero el chiste era no llamar la atención demasiado, así que no se me notaba absolutamente nada y todo trancurrió normalmente.

La Mamá de mi Amiga (Sexo Maduro)

Mi nombre es Alberto y vivo en mexico les quiero platicar lo que me paso un viernes en la noche, todo empezo en la tarde en la cual mi amiga ericka me dijo que se senti muy mal por que su mama se estaba divorciando de su segundo marido, que la notaba un poco triste, yo le sugeri que la sacaramos una noche algun bar, ella aceptó con gusto pero con la condicion que invitara algun amigo para que cuando su mama se quisiera ir a la casa ericka se fuera con mi amigo y yo los alcanzara en algun otro bar. Asi que ese dia en la tarde hablé con mi amiga y me puse de acuerdo, ne paso a su mama le dije que no habia ningun pretexto para no ir esa noche a tomar algo a un bar, que pasaría por ellas a las 10.00 de la noche. Ella no acepto a la primera pero insistí hasta que la convencí. Asi que me puse de acuerdo con mi amigo que pasaramos a las 10.00 de la noche por ellas pero que el se tenía que ir en su carro y yo en el mio. Le expliqué lo que pasaba y aceptó con gusto. Llegó la hora de ir por ellas, mi amiga apareció en una minifalda. No tiene una cara muy bonita pero su cuerpo no esta mal. Tiene un par de piernas muy bien formadas y un par de tetas no muy grandes pero en su lugar. Su mamá aparecía en una falda hasta los tobiillos con una blusa con un escote regular no le ayudaba en nada. Al verla así mi primera inpresión fué que tenía mal cuerpo pero me sacaría de ese error luego. Nos dirijimos al bar. Mi amigo llevaba a ericka y yo a su mama. Nos fuimos platicando de tonterias, llegamos al bar y nos sentamos en una mesa donde tenia un sillón y sillas. Erika y mi amigo se sentaron en las sillas y su mama y yo en el sillón. La noche transcurría normal, pero al pasar el tiempo y con los tragos ya un poco subidos, la mama de mi amiga fué ponienro un poco más accesible, pero como que se controlaba por que estaba su hija y la verdad a mi tambien me detenia la presencia de ella. Claro que no podían faltar las caricias rapidas. Cuando nos acercabamos para decirles algo a ericka y mi amigo, le ponía las manos en sus nalgas. Fué ahi cuando me dí cuenta que a sus 40 años tenia todo en su lugar, esas nalgas yo me las esperaba un poco flasidad pero cual fue mi sorpresa al sentir una par de nalgas duras, la noche siguio entre caricias, como a las 2.00 de la mañana mi amiga se despidio de nosotros, me dijeron que bar ivan a estar yo les dije que solo llevava a su mama a cenar y a su casas al salir ellos nos tomamos un acerveza mas, nuestra platica empezaba a subir de tono, nos dirijimos al carro, lo prendi pues el clima por que esa noche estaba un poco calurosa o almenos asi lo senti yo, seguimos platicando cadaves subiamos mas el tono, cuando le dije que para que se consideraba buena en el aspecto sexual, lo primero que me dijo fue que besava muy bien, la interrumpi y le dije quequeria comprobarlo me dio un beso y mano sin perder tiempo bajo de su hombro asia su teta la cual puede comprobar que al igual que sus nalgas estaban duras, asi transcurrio el viaja a cenar en cada semaforo nos dabamos nuestras respectivas caricias, bueno eso con respecto a mi por que ella no dejaba de acariciarme mi polla, llegamos a cenar y al bajr del carro le volvia a dar unas caricias en sus nalgas note que llevava puesta una tanga, cenamos sin novedad la platica seguia siendo del mismo nivel, que como le gusta hacerlo, que tipo de lenceria le gusta, sus fantasias cosas por el estilo, terminamos de cenar pagamos la cuenta y nos fuimos a dar la vuelta, en el camino seguina las caricias, al dirijirnos a su casa le dije que queria algo para recordarla, ella me pregunto que era lo que queria, le respondi que lo que ella quisiera, se quedo pensando un rato luego subio su faldo y saco sus bragas las doblo y me las entrego, empese a acarisiar su pierna enpesando por la rodilla, subi hasta su muslo luego a su ingle, senti como abria las piernas para fasilitarme la entrada, acaricie su conchita que para ese momento estaba humeda, estube unos segundos acariciándola hasta que le meti dos dedos, ella solo se movia en el asiento i gemia, yo seguia conduciendo y metiendo mis dedos a su ahujerito, llegamos a su casa, las hijas menores dormian en la planta alta, me dijo que me tenia que ir, le dije que si no habia mas remedio que bueno otro dia sera, le di un beso y le volvi a acariciar sus nalgas, al meter mi dedito entre su rajita la oir como gemia, levante su falda ya que no llevava sus pantis puestos tuve acceso mas directo, le acaricie su culito y sus gemidos se hacian cada ves mas fuertes, meti uno de mis dedos en su conchita y el otro en su culito, se separo de mi pense que me diria que me fuera pero me llevo a la sala me sento en uno de los sillones se levanto la blusa y se desbrocho el brassier sus tetas no eran muy grandes pero estaban duras sus pesones eran pequeños los acaricie uno a uno luego mame cada pezon hasta que la oir gemir mas fuerte ella acariciaba mi polla por ensima de mis pantalones, le facilite las cosas desabrochando mi pantalos y sacando mi polla que para ese momento etaba sumamente dura, la tomo entre sus manos y empeso con unas suaves carizias luego fueron un poco mas rapidas, con la otra mano me desabrochava la camisa empeso a besarme el cuello luego mi pecho asi siguio hasta mi polla que la esperaba ansiosa, empezo con su lengua sobre mi glande luego en el tronco subia y bajava, asi estubo un buen rato hasta que de una solo metida le introdujo toda sentia su lengua por mi glande susionaba como nunca lo avia sentido, cuando estaba a punto de venirme le dije que parara, no queria terminar antes de que ella sintiera mi lengua, la recoste sobre el sillon y le abri su piernas, su conchita estaba rasuradita, solo una pequeña hilera de pelitos, estaba buenisima, empeze con mi lengua en su ingle y fui bajando por su rajita, hasta llegar a su ahujerito meti mi lengua yo solo la oia gemir, una de mis manos estaba en su pezon acariziando y pelliscando, la otra estaba en su culito metia uno de mis deditos, asi tuvo ella dos orgasmos, llego un momento en qu ella ya no pudo mas y me pidio que la clavara, la meti despacio luego segui con un ritom lento subiendo de ritomo cada vez mas cuando senti que estaba a punto de venirme cambie de posicion yo sentado y ella cabalgándome, asi llego a su tercer orgasmo, al llegar ella a su cuerto yo ya no aguante mas y le deje ir toda mi leche, terminamos acostados en el sillos por un rato, luego me dijo que me tenia que ir ya que erika no tardaba en llegar, no antes de decirme que esto se tenia que repetir otra vez, me fui a mi casa con un grato recuero sus pantis color crema, pero esto no es todo luego les cuentos que paso en nuestra segunda cita

La Mejor Amiga de mi Esposa (Infidelidad)

Su nombre es Rosa, está casada con Hugo (39), tiene 38 años, dos críos, y dos fabulosas tetas que siempre fueron de mi admiración, un culo bien parado y duro, en una palabra un hermoso cuerpo a pesar de los críos. A estos chicos los conozco desde hace aproximadamente 12 o 13 años. Alicia, mi esposa algunos años más, ya que estudió con ella en la Universidad y sin dudas puedo decir que es su mejor amiga; Por lo que tenemos una relación de mucha confianza entre los cuatro, pero siempre como amigos, por lo que jamás pensé en tener una aventura con ella. Pero desde hacía un tiempo empecé a notar que ella, muy sutilmente, cada vez que nos veíamos me buscaba mucho con su mirada cuando manteníamos una conversación entre los cuatro, pero yo trataba de disimular para no armar ningún problema ya que tanto mi esposa como su marido son un tanto celosos, además siempre estaban presente sus hijos por lo que hubiese sido muy desubicado de mi parte cualquier intento. Pero aquella noche todo fue muy distinto, con mi esposa invitamos a cenar a nuestros amigos a casa y mi primera sorpresa fué el verlos llegar solos, sin sus hijos, y la segunda sorpresa y más grata para mí fué que Rosa vino con una blusa negra totalmente transparente y sin corpiños, pero con un delgado saco de hilo por encima, ya que nos encontrabamos en verano y la temperatura era elevada no me pareció demasiado extraño. Al verlos y ver en particular esos hermosos montes practicamente desnudos me provocó una involuntaria erección que intenté disimular a toda costa, cosa que por la mirada de Rosa no logré, ya que me sonrió muy cómplice. Ya en el ascensor como ibamos hablando los cuatro en tono de broma un poco fuerte, aproveché un segundo de distracción y le susurré al oído lo guapa que estaba, lo cual le agradó pues me lo agradeció con un beso en la mejilla. Yo no lograba terminar de entender su actitud, pues a pesar de nuestra confianza nunca había actuado de esa manera. La cena se desarrolló de una manera muy normal, con charlas sobre temas comunes, pero con algunas miradas cómplices entre ambos y con algunas erecciones mias al ver las tetas de mi amiga al servirse la comida o la bebida, ya que se le abría su saco y dejaba toda su belleza a mi vista. Yo intentaba por todos los medios disimular mi calentura, pero cada vez se me hacía mas difícil ocultar mi erección. Lo interesante ocurrió cuando Alicia propuso ir a comprar helado para saciar en parte el calor. Yo dije que no tenía ganas de salir, pero como ella insistió tanto, Hugo (el esposo de Rosa) dijo que no se hiciera problema, que él la llevaba en el auto, a lo que Rosa dijo que aprovecharía para llamar a su casa para ver como estaban sus hijos, por lo que Alicia y Hugo se fueron. Yo sabía que a partir de ese momento disponía de aprox. 40 o 50 minutos para llevar a cabo cualquier locura, pues la heladería se encuentra un tanto lejos de casa. Mientras hablaba por teléfono no dejé de mirarla, a esa altura ya con descaro no sacaba los ojos de ese hermoso par de tetas, miradas que fueron correspondidas lo cual me estaba poniendo más caliente aún. Cuando terminó de hablar por teléfono, me hizo el comentario de que tenía mucho calor y salió rapidamente al balcón, yo me acerqué por detrás de ella y le dije que eso era muy fácil de solucionar, que se quitara el saco y su calor sería saciado en parte, ella respondió que no podía sino iba a quedar practicamente desnuda ante mis ojos y ya había visto como la miraba durante la cena por lo que eso podía llegar a ser muy peligroso. "Lo que pasa es que hoy estas terriblemente sexy", le dije, "Y si usas esas transparencias no debes hacerlo a medias tintas", a lo que respondió que tenía razón, que se lo sacaría hasta que llegaran nuestras parejas. Cuando tuve ante mí semejante bellas tetas no pude evitar decírselo, a lo que respondió: "Te dije que eras peligroso". "Es que desde hace tiempo deseo besar esas tetas, Rosa", le respondí. En ese momento ella dudó un poco de su actitud e intentó entrar nuevamente al living, entonces la tomé de la cintura y acercándola a mi pene que se encontraba totalmente duro le dije: "Rosa voy a besarte toda y te voy a coger en este mismo instante", ella intentó soltarse, entonces tomé con mis manos ambas tetas y comencé a besarla en el cuello, su resistencia poco a poco empezó a ser cada vez menor, le desabroché la camisa mientras seguia besándola en el cuello, para ese momento Rosa ya estaba ardiendo y me decía que hacía tiempo que estaba caliente conmigo. Luego ella se dio vuelta y mientras yo le besaba una de sus tetas y acariciaba la otra con mi mano, bajó la cremallera de mi jean y sacó a la luz a mi pobre pene que a esa altura estaba que explotaba y empezó a masturbarme. Luego me sentó en un sillón y me hizo una mamada espectacular, con la cual me corrí en su boca. Rosa se tragó toda mi leche para no dejar rastros y me siguió mamando a pesar de mi corrida. Después levantó su pollera, se quitó sus bragas y me colocó su clítoris en mi boca, besé esa concha como si fuese la última vez en mi vida, cosa que Rosa agradeció ya que se corrió rapidamente con mi lengua. A esa altura mi pene ya estaba otra vez en guardia, le pedí que se colocara en cuatro patas y la penetré desde atrás, logrando así un par de corridas más de mi amiga, mientras tanto con mis dedos le acariciaba el agujerito de su culo y comencé a meterle un dedo mientras la estaba cogiendo, luego de las corridas y cuando pensé que su culo estaba listo le dije: "Ahora te voy a encular perra", ella primero se negó, pero su calentura era tal que luego me pidió que lo hiciera despacio ya que normalmente su marido no la cogía por el culo. Le dije que si, y empecé a penetrar su hemoso culo despacio como ella me pidió, una vez que entró la cabeza se la clavé hasta que mis huevos chocaron con sus nalgas, con lo que arranqué unos gritos de placer que me excitaron aún más y empecé con el mete y saca en su culo hasta que nos corrimos juntos. Luego nos besamos de manera muy dulce y nos fuimos a lavar y a acomodarnos la ropa. En ese momento me comentó que hacía tiempo que no gozaba de esa manera, a lo que respondí que esto era el comienzo ya que en 40 minutos, como tuvimos, todo lo habíamos hecho muy a la apurada. Unos minutos después llegaron Alicia y Hugo con el helado y nosotros como si nada, los esperamos escuchando música y conversando. Comimos el helado, seguimos charlando de pavadas, nuestras miradas siguieron cruzándose, lo cual me ponía como loco, eso hizo que permaneciera con una erección terrible durante el resto de la velada. En algún momento nos cruzamos con Rosa en la cocina y ella acarició suavemente mi mastil al pasar, con lo que casi me corro sobre el pantalón (hubiese sido un verdadero papelón), el hecho que ni Alicia ni Hugo se dieran cuenta de la situación alimentaba de sobremanera mi morbo. Luego de un par de horas se fueron nuestros amigos y como yo seguía muy caliente, le regalé a mi esposa una hermosa noche de ardiente sexo, regalo que Alicia agradeció ya que no se lo esperaba y yo lo necesitaba, después de algunas corridas, más de ella que mias, ya que yo venía con desventaja, nos dormimos abrazados con mi pene dentro de se concha. Desde ese día con Rosa nos convertimos en amantes y una o dos veces por semana nos encontramos para compartir horas de sexo infiel, con más tiempo para gozar y gozar, de más está decirles que somos más amigos que antes. Me gustaría que me escribieran y dieran sus comentarios sobre mi relato.

La Profesora Caliente (Fantasías)

Bueno, esta historia aunque parezca que es inventada y que todos digan que a nadie le pasaría eso a mi sí. Tengo 18 años y estoy estudiando la prepa y todo empezó ahí en la escuela. Después del primer semestre, faltando cerca de dos meses para acabar el año, me empecé a llevar mejor con los maestros, especialmente con la maestra de matemáticas, ella tiene como 35 años, está divorciada y esta bien del cuerpo: Tiene unos senos enormes y no está gorda, ya se ve un poco grande, pero no esta muy acabada. Me acuerdo que el primer día de clases, esta Maestra llevó una playera pegadita con un escote muy grande (y la regañaron en la escuela) y cuando daba la clase todos se le quedaban viendo, si esto fue con una playera ahora imagínense con un traje de minifalda (que solo llevó como dos veces en todo el año). La primera vez que lo llevó, todos los hombres se le quedaban viendo y cuando se sentaba en el escritorio todos se ponían atentos. Ella se quedó de pie dando toda la clase y entre las mujeres, pero cuando se acabó la clase se fue a platicar con las mujeres al escritorio y todos los hombres se salieron, menos como 7 y entre esos estaba yo, que me quedé porque estaba haciendo la tarea de la siguiente materia. Me di cuenta que al ir a platicar con las mujeres se iba a sentar arriba del escritorio, yo me puse atento (según yo, disimulando) cuando se sentó se abrió toda y le vi todo!!! Se quedó así un rato, entonces empecé a sospechar y le vi la cara y puta madre!!!... Me estaba viendo con una sonrisa, entonces me volteé y me puse a hacer la tarea. Después ya no la vi, me quedé muerto de vergüenza, ya todo siguió normal hasta esos dos meces que faltaban para salir. Le empecé a hablar más y creí que ya no se acordaba de lo que había pasado, entonces como al final de clases dieron permiso de no llevar uniforme, ella me empezó a decir que le gustaba mucho como me vestía y yo le decía que a mi también me gustaba como se vestía ella. Ya en el examen final necesitaba como un 9 para no llevármelo a extra y yo creí que había estudiado, pero no sabía ni madre y me puse a copiar, la maestra se dio cuenta y me mandó hasta atrás del salón, y yo seguía intentando copiarme... En una de esas me vio, se acercó y me dijo "Dame el examen" entonces le dije "No, deme un chance ya no me copio" y me contestó diciéndome que si me acordaba de cuando la había visto en el escritorio, y yo le dije que no (claro que si me acordaba). Entonces me quitó el examen y cuando estaba guardando mis cosas sentado en el pupitre, se pasó al otro lado del salón por arriba de mí y quedé entre sus dos piernas (traía minifalda y medias) entonces se empezó a mover hacia arriba y hacia abajo y se empezó a levantar la falda y de repente cuando ya la tenía casi toda arriba se terminó de pasar al otro lado y me dice que ya me salga del salón. Me quedé bien caliente, después sonó el timbre y ya todos acabaron el examen y cuando ya me iba la maestra me dijo que fuera con ella, que quería hablar conmigo sobre lo del examen. Fui a su oficina y me dijo que si quería remediar lo del examen y le dije que si, entonces me metió la mano por dentro del pantalón y me empezó a frotar el pene, yo me quedé traumatizado y me dijo que le quitara la blusa, se la quité y traía sostén de los que se abrochan por delante y al intentar desabrocharlo se alejó y se acostó sobre el escritorio con las piernas abiertas y haciéndose la falda para atrás yo me fui sobre ella... Me dijo que le chupara la vagina, y fui entre su falda y le quité el calzón, traía un liguero y se veía excitante, después de un rato se levantó del escritorio y se quitó la falda, me quitó el pantalón y me quedé en calzones entonces se agachó y me agarró el pene (estaba totalmente parado), lo sacó del calzón y lo empezó a chupar. Al rato se acostó en el suelo y cuando la iba a penetrar me dice "No, falta acá!" y se agarró los grandes senos y me dijo "Méteme el pene en los senos" y se lo metí, como traía el sostén puesto me hacía presión y se sentía increíble. Me la estaba cogiendo por los senos, no me aguanté y cuando me iba a venir se abrió el sostén, me agarró el pene y le eyaculé en los senos y unos chorros le cayeron en la cara, se limpió con la mano y luego se la chupó, me agarró el pene y se lo metió en la boca, quería más y me estaba succionando. Cuando acabó se untó el semen en los senos, se volteó, se agachó y me dijo que se lo metiera y se lo metí por la vagina, al estar lubricado se lo saqué y se lo metí en el ano. Empezó a gemir y después de un rato se lo metí otra vez en la vagina, después de un rato nos vinimos y todo acabó, se puso el sostén sin limpiarse el semen, se puso la minifalda sin calzón y lo puso en mi mochila, se puso la blusa y cuando ya se iba (yo me estaba vistiendo) se regresó y me chupó el pene unas tres o cuatro veces más. Fui a ver las calificaciones y me di cuenta de que me había reprobado y me fui a extra, pero valió la pena, todavía no presento el extra y no la he vuelto a ver así que no se que irá a pasar cuando la vea.

Mi Mejor Recuerdo (Infidelidad)

Hace algunos años antes de casarme, conocí a un matrimonio como la mayoría que hay, mi amigo y yo ibamos a visitarlos seguido. Martha era una mujer muy callada todo el tiempo, su esposo era muy alegre, siempre me vacilaba. Una tarde nos invitaron a jugar un juego de mesa "Monopolio". Estábamos los cuatro, Mi amigo, El esposo de Martha, Martha y Yo; Al rato de estar jugando, sentí en mis piernas algo diferente, Martha tocaba con sus pies mis piernas, al principio me confundí y pensé que no estaba pasando. Al poco tiempo regresé, otra vez ella y yo sentados en la mesa, se vuelve a repetir la historia, ella era muy atractiva para mí, así que un día, ella pasaba de la cocina a la sala y me miró a los ojos y nos besamos por primera vez, ella me dijo: -No jueges con fuego...- y desde ahí empezó todo. Nos escribimos varias cartas, ella me decía que no era feliz en su matrimonio y que su esposo la hacía sufrir mucho. Una mañana temprano fuí a su casa, estaba sola, me senté en la sala y platicamos un buen rato, mi corazón palpitaba muy rápido, yo estaba muy nervioso y excitado, le dije que cerrara todas las ventanas y que nos fuéramos para su cuarto, así lo hicimos... Ella estaba super mojada y yo muy excitado, se veía tan hermosa, sus pechos no eran tan grandes, pero estaban firmes y muy tiernos, ella se acostó arriba de mí y mi pene se deslizó suavemente, ella me apretó fuerte con su vagina, fué la sensación más agradable que yo haya sentido... Gemí de placer como nunca antes lo había hecho, estaba ella tan mojada que no lo podía creer, ella gritaba un poquito y eso hacía que yo terminara rápido. De repente alguien tocó la puerta, yo sentí que era su esposo que estaba de regreso, no era nadie... Afortunadamente... Ella estaba desnuda y yo solo con mi camisa puesta, fuí al baño a limpiarme, regresé a la recámara y ví una mancha en la colcha de la cama, era grande, la toqué y era líquido de ella, lo olí y olía tan rico, tan agradable que aún hasta el día de hoy lo recuerdo. Me puse el pantalón y me fui a la cocina, yo ya me queria ir, aún estaba nervioso porque tenía miedo de que alguien llegara, me despedí de ella y nos besamos, ella tenía unas nalgas tan hermosas, que las apachurré y le metí la mano, con el dedo índice le empecé a frotar la vagina y ahí mismo en la cocina hicimos el amor bruscamente, se la metía y se la sacaba bruscamente, hasta que ella se vino de placer, pasaron otros 15 minutos y otra vez hicimos el amor en su recámara. Yo estaba completamente satisfecho y agotado al mismo tiempo, eran ya las 11:00 am, yo regresé a mi casa, y tenía que viajar esa tarde. Nos pusimos de acuerdo para viajar juntos, ella se iba a ir conmigo, en el camino a esta ciudad ella jugó con mi pene, llegamos a un hotel, y lo hicimos otra vez, ella ahora gritaba con más placer, pues nadie nos podría descubrir. Al día siguente ella se regresó a su casa y yo seguí mi viaje... Ella me hablaba a menudo y nos vimos cada mes por 4 meses, ella fué y sera la única y verdadera amante que yo haya tenido. Esa experiencia nunca la voy a olvidar, nunca nunca... Martha donde quiera que estés te recuerdo cada noche de mi vida, ahora estoy casado y ni así te puedo olvidar. Desgraciadamente no soy feliz con mi esposa en lo que a sexo refiere, me he dado cuenta que después de 6 años de casado, mi esposa aún no ha tenido un orgasmo. (Este es un relato de la vida real... Martha era mayor que yo por 9 años, jamás la he vuelto a ver desde entonces... Martha Jamás te olvidaré) J.C.

Venganza de Mujer (Otros)

Tengo suerte de tener la llave de la oficina así que anoche pude venir a dar con mis huesos aquí, luego de bajarme una botella de Criadores y fracasar con una copera en un prostíbulo de los bajos fondos. Ahora es domingo por la tarde y voy a ver si aporreando el teclado de mi ordenador logro bajar el nivel de veneno. Mi mujer ya me tenía harto con sus vueltas, sus negativas y sus limitaciones. Que eso no, que lo otro no me gusta, que quién te crees que soy y toda esa cantilena. Y además, esa agresión permanente como que sólo a mí se me ocurrían esas cosas por leer tanto de esas porquerías, refiriéndose a mi colección de pornografía. Ayer como casi todos los sábados empecé a darle besitos en la almeja y cuando quise profundizar con mi lengua me frenó con lo mismo de siempre, aunque esta vez mi reacción no fué igual a la de siempre. No señor, me levanté de la cama, tomé de la cómoda uno de mis pañuelos de cuello y sosteniéndola con dureza le até una muñeca al respaldo de la cama; Ella empezó a protestar, "Qué haces, suéltame" y todo eso, pero mezclado con alguna risa desconfiada pensando en que era juego y que, seguramente, yo no iba a hacer eso, así que se dió cuenta que la mano venía pesada cuando - después de atarle la otra muñeca con el segundo pañuelo y dejarla casi indefensa y sin muchas posibilidades de moverse - me tiré a sus pies y obligándola a abrir las piernas hundí mi cara en su entrepierna. "Grita, patalea, putea, has lo que quieras, pero no te vas a salvar que de una buena vez por todas te chupe la concha hasta el hartazgo", le dije antes de colocar mi boca haciendo ventosa en su raja y empecé. Lengua, lengua y lengua. Un poco por afuera, un poco por adentro, algún dedo también. Durante largo rato ella luchó primero tratando de impedirme a mí hacer lo que estaba haciendo y luego, tratando de impedirse a sí misma demostrar que le venía el orgasmo. La muy terca sólo se aflojó en el último instante, empapando mi cara con su flujo pero, apenas terminó, volvió a forcejear. Me importó un carajo su orgasmo y seguí con mi lengua unos minutos más creyendo que con eso podía hacerla aflojar del todo pero me cansé, así que me incorporé y le clavé las rodillas rodeando sus costillas. - Hijo de puta, asqueroso, déjame!! - gritaba mi mujer. - Ahora que te comí la concha te vas a tragar mi leche, infeliz !! -le dije sin dudar. Le puse el nabo en la boca pero ella apretó los labios, intenté pero no hubo caso; La agarré del pelo de la nuca y tiré hacia atrás buscando que abriera la boca y ella, furiosa, me dijo: - Ni lo intentes porque te la arranco, degenerado- y tuve la presunción que era capaz de hacerlo. - Te la vas a tragar igual aunque no quieras, le dije. Y me hice la paja frente a sus ojos, rápida, violenta, hasta que le vacié la leche en su cara. Quedó divina la muy puta, con los lamparones de leche en sus mejillas, en su boca, en toda su cara. Me incorporé, salí de sobre ella y me senté a su lado en la cama. Sus lágrimas se mezclaron con mi semen. - Por qué llorás?? Si no te lastimé, tonta - le dije intentando calmarla mientras le acariciaba una mejilla esparciendo la crema. - No me toques, salte, déjame sola - me pidió. - Anda a la mierda, le dije y me levanté como para ir a la cocina a prepararme un café. - Suéltame!! - gritó (yo no le había desatado los pañuelos). - Después, cuando te hayas calmado un poco - le contesté y seguí en lo mío. Cinco minutos después volví al dormitorio con un café para mí y otro para ella. Te voy a soltar si dejas de comportarte como una nena, le dije y le acerqué el pocillo con café a su boca. - Esta bien, ya me calmé, suéltame por favor- me pidió con voz calmada y sin enojo. La desaté y ella, sin moverse de la posición que tenía en la cama salvo por los brazos ahora libres, tomó el café. - Déjame salir un momento que necesito ir al baño, me pidió casi con dulzura. - Claro nena -le dije- viste que no fué tan malo -agregué mientras ella se incorporaba. Se paró frente al placard y comenzó a vestirse. - ¿Qué haces ahora? - pregunté. - No tienes ojos -me retrucó- me voy a vestir. - ¿Para qué? Si podemos seguir haciendo el amor -contesté. Y sin dejar de vestirse se plantó diciéndome: - Mira, hijo de puta, nunca tendrías que haber hecho lo que hiciste. Yo no soy una de esas putas a las que estarás acostumbrado, pero si lo que quieres es que yo sea una de esas, lo vas a tener, ahora mismo, ya que voy a salir y me voy a encamar con el primer tipo que se me cruce en la calle y te vas a tener que aguantar eso, estamos?, tarado!, hijo de tu madre que en paz descanse!! Desgranó todo ese rosario de un saque y sin respirar; y a medida que soltaba el rollo sus ojos se fueron encendiendo de furia y para cuando lo terminó ya estaba totalmente vestida, así que pasó frente a mí y salió llevada por los diablos. - Para loca! ¿Dónde vas? -intenté manotearla pero safó. - Ya te dije a dónde voy a ir, y aguántatela si sos tan macho -contestó sin dejar de ir hacia la puerta con pasos agigantados por su furia y decisión. Forcejeamos en la puerta un poco pero no quería lastimarla, y mientras tanto le dije algo así como que no le tenía miedo ya que con tus remilgos ningún tipo te va a dar bola, que era una forra; A lo que ella contestó que esperara sentado y que ya iba a ver de lo que era capaz, y tras soltar una par más de groserías salió dando un portazo. Yo me reí, de puros nervios no más y me fuí a sentar al living, seguro que antes de cinco minutos volvía a entrar. A los diez todavía no había vuelto y, aún seguro de mí mismo, me decía que ya iba a volver. A la media hora ya tenía asumido que estaba haciendo tiempo tomando un café en el bar de la otra cuadra, así que salí y la fuí a buscar. No estaba. Nadie la había visto. Dónde mierda se metió, me preguntaba. Volví a casa y a esperar. A la hora llamé a la casa de Graciela, su amiga, para ver si sabía algo de mi mujer. Nada y encima tuve que inventar una excusa. A las dos horas se me prendió la bombilla y marqué el número de la madre, convencido que estaba en casa de mi suegra. Ni noticia y le tuve que decir que no se preocupara, que había salido de compras y nos desencontramos, y qué se yo cuántas boludeces por el estilo. A las tres horas sonó el teléfono y corrí. Tenía que ser ella. - Dónde estás??? pregunté apenas levanté el tubo. - No, Tito, soy yo, todavía no llegó ? - No suegra, todavía no llegó -le contesté y tuve que poner más excusas para que no se preocupara porque ella ya quería venir para casa e ir a la policía si era necesario, porque con las cosas que pasan hoy en día y todo eso. Logré convencerla que no era necesario y corté la comunicación justo en el momento que escuché la llave en el cerrojo. - Hola, volviste, le dije tratando de mostrarme tranquilo. - Si, no me ves?, retrucó sin vacilar. - Donde fuistes? - Ya te dije lo que iba a hacer así que ahora no me molestes, ¿Sí?. Estoy cansada y me quiero ir a dormir -contestó, yendo hacia la cocina. - ¿Cómo te fué? -le repregunté con tono marcadamente sarcástico. - Bien, muy pero muy bien!! -me recontestó con tono sobrador. - ¿Y qué hicistes para que te fuera tan bien? -inquirí insistiendo en el tono sarcástico. - ¿Quieres saber lo que hice? -recontestó dando la vuelta y sosteniendo mi mirada. Sin darme tiempo a decir nada siguió: - Mejor, en vez de contártelo, siéntate y te muestro, quieres?. Dale, siéntate -insistió mi mujercita al ver que yo no me movía. Lo hice. Se acercó a dos pasos frente a mí y se levantó la pollera. No tenía ropa íntima. - Veo que te sacaste las bragas antes de entrar, le dije. - No querido, las bragas y el resto me la sacaron hace largo rato, apenas salí de acá, no ves que estoy mojada? -Desafió. Era cierto, ví pequeñas perlas semitransparentes en la mata de pelambre. Y entreabriendo un poco las piernas continuó con el desafío: - Toca, vas a ver y vas a sentir. Yo estiré el brazo y con el canto de la mano le recorrí la concha. - Veo que te diste una ducha en el bidet, seguro que en la casa de alguna de tus amigas, comenté, con dudas. - No papito, huele, huele tu mano, vas a ver que rico perfume. Me pareció que era olor a concha nomás y así se lo dije. - Pero... que poco olfato tienes, maridito mío - en tono canchero y sobrador - no reconocés el olor a macho. Volví a oler el canto de la mano y como no me convenció la volví a tocar, esta vez metiendo y recogiendo el flujo con mis dedos. - Así, muñequito, ahora prueba, huele. Negándome a creerlo todavía supe que era cierto, era olor a macho, a leche, a esperma!!. - Y te voy a dar otra noticia, querido mío -dijo, aprovechándose de mi estupor y mientras hablaba, dió media vuelta y se agachó poniendo sus hermosas ancas a escasos veinte centímetros de mi cara; Al mismo tiempo, sosteniéndose la pollera con sus brazos para matenerla arrollada en la cintura, se tomó los glúteos con las manos, abriéndoselos, mostrándome su orificio trasero. Jamás había hecho eso. Me pareció verlo irritado. - ¿Y ahora qué?, pregunté con un hilo de voz. - Ahora, querido, ves que te perdiste el estreno de mi colita porque se la tuve que dar, sabes, una puta no lo puede negar, cierto? -me dijo sobrándome. Aún así no le creí que pudiera haber sido tan pero tan guarra y sin pedir permiso ni dudarlo puse bien duro mi dedo índice, le apoyé la punta en su orificio y presioné. - Muy bien, papito, compruébalo, dijo... -moviendo apenas en redondo sus nalgas y haciendo que el dedo, sin encontrar resistencia ninguna, se deslizara íntegro en su interior. Evidentemente, tenía el culo recién aceitado. - Sos una hija de puta!! -Le dije, herido en lo más hondo de mí. - ¿Por qué mi amor? ¿No querías que fuera puta? -preguntó y siguió- Desde ahora, soy puta y voy a hacer lo que se me venga en ganas, con quién quiera y cuando quiera y vos, maricón de mierda, cuando quieras algo, me vas a tener que pagar y con la tarifa que yo ponga! Me dejó pasmado, allí, sentado en la cocina. Cinco minutos después salí de mi casa.

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